Enfrentarse a los exámenes de enero tras la celebración de las fiestas navideñas ha sido siempre y en toda circunstancia uno de los desafíos más complejos en la carrera de todo universitario. Al miedo a los propios exámenes se agrega este año el temor al contagio por coronavirus, una situación que afecta ya a cientos y cientos de estudiantes madrileños que se han visto forzados a no presentarse a estas pruebas finales y tener que pedir un aplazamiento de la data.

El incremento de casos debido a la acción de la nueva variación Ómicron ha obligado a las universidades madrileñas a diseñar protocolos concretos de actuación para proceder al aplazamiento de los exámenes de los pupilos perjudicados. Estos protocolos dejan a aquellos universitarios que consigan un resultado positivo de una prueba de detección de Covid-diecinueve pedir un cambio de data. No obstante, las nuevas medidas no han sido adoptadas unánimemente entre las diferentes universidades, poniendo ciertas de ellas trabas a los pupilos para tener derecho a dicha demora.

Es el caso de la Universidad Carlos III de la capital de España (UC3M), que como salvedad al resto de universidades de la zona, no deja a sus estudiantes pedir un cambio de data de examen con un resultado positivo proveniente de una prueba de autodiagnóstico. Aquellos pupilos que deseen pedir la modificación de data deben asistir a un hospital o bien centro de salud para efectuarse una prueba y presentar más tarde un documento oficial en el que se corrobore que el resultado es positivo. Una medida que no ha sido bien acogida entre los estudiantes de este centro, que aseguran que la universidad vuelve a probar “no estar a la altura de la situación actual” y no saber amoldarse a la crisis sanitaria.

“La normativa actual es que si no tienes esa documentación debes presentarte al examen. De este modo dejas al pupilo con la resolución de no presentarse, con todo cuanto eso puede suponer, o bien hacer el examen siendo positivo en coronavirus y cruzar los dedos para no afectar a tus compañeros”, explica un miembro de la delegación de estudiantes de la UC3M. Como representantes del resto de los pupilos, desde este órgano estiman que esta medida no se amolda la realidad actual vivida en la Comunidad de la capital de España, donde se ha efectuado una enorme apuesta por los test de autodiagnóstico, hasta el punto de servir como prueba válida para la obtención de una baja laboral. “Nos semeja que sencillamente carece de sentido. No comprendemos esta postura tan rigurosa cara los test de autodiagnóstico, que en el en caso de ser empleados repercutiría en favor del estudiantado y del profesorado”, explican.

Además de esto, desde la delegación de estudiantes critican la carencia de comunicación de la universidad con los pupilos con relación a este protocolo, asegurando que en ningún instante se ha mandado un correo general con los pasos a continuar de ser uno de estos perjudicados. “El proceso de percibir información ha sido fragmentario. Más que comunicarse con los pupilos han sido los que han debido consultar. No ha habido ningún correo de de qué manera actuar en estos casos y tampoco sobre por qué razón no se admiten los test de antígenos de las farmacias. Lo que nos llega es gente muy confundida sobre lo que admite la universidad y lo que no. Debería acentuar la comunicación por el hecho de que no es verdaderamente eficaz y no llega al alumnado”, denuncian.

Perjudicado por la UC3M

Entre estos casos de personas perjudicadas resalta el de Miguel (nombre falso), un estudiante de último curso de uno de los grados de la UC3M que dio positivo en Covid-diecinueve y no pudo asistir de forma presencial a sus exámenes. Miguel conoció su resultado mediante una prueba de autodiagnóstico efectuada desde casa y cuando notificó de su contagio para pedir el cambio de data, le comunicaron que no era válido.

“Me afirmaron que debía ir a un hospital o bien a un centro de salud a fin de que me diesen un documento oficial. Yo me preocupé pensando que tenía solo un día para ir a hacerme la prueba y que entonces la universidad me la admitiera. Estuve procurando llamar al hospital y estaba totalmente colapsado. Por último logré cita, me hice el test y presenté la documentación necesaria”, explica. No obstante, pese a que ha logrado por último poder postergar sus exámenes, este estudiante incide en la mala administración por la parte del centro de educación. “Me cogió de improviso y no sabía realmente bien de qué manera actuar. Creo que la universidad no está a la altura de las circunstancias. Yo como pupilo prosigo pidiendo que los exámenes puedan ser on line. No comprendo por qué razón no se puede hacer. Se ve que esto no es viable con la cantidad de contagios por el hecho de que los pupilos no saben de qué forma manejar esto y los profesores están igual, solo prosiguen órdenes”, asegura.

«Me veo en la obligación de ir siendo positivo»

Como notifican desde la delegación de estudiantes, uno de los primordiales peligros que corren los estudiantes de la UC3M con este criterio es la posibilidad de que haya pupilos que asistan a los exámenes incluso siendo positivos por el hecho de no tener que presentarse a la próxima convocatoria. Miguel es uno de estos estudiantes que asegura que, en el caso de no haber podido conseguir el resultado de su prueba en un hospital, se hubiese visto obligado a asistir a los exámenes contagiado. “Si no me llegan a postergar el examen por el hecho de que no consigo el documento a tiempo, prácticamente me veo en la obligación de ir al examen siendo positivo. Yo no me iría a junio. Me desplazaría con mascarilla y cuidando las distancias, mas los exámenes me los he estudiado y a mi me deben dar una solución. No estoy mintiendo”, agrega.

Desde la UC3M aseguran que el protocolo sigue siendo exactamente el mismo que se ha desarrollado desde el principio de la pandemia y que los estudiantes han recibido información sobre dónde poder efectuarse pruebas gratuitamente con las que pueden mandar su pertinente certificado. “Los centros y viviendas notifican a los estudiantes de los veintiuno puntos de test gratis que han abierto las autoridades sanitarias de Madrid”, explican fuentes del propio centro a Madridiario.

Así, los pupilos que se contagien de coronavirus en pleno periodo de exámenes van a deber efectuar una petición por medio de un formulario facilitado por la propia universidad. Los estudiantes van a recibir un justificante y, más tarde, van a deber registrarse en el sistema de notificación de casos Covid del centro y anexar el resultado positivo y el periodo de cuarentena. Una vez revisada la documentación, se le comunicará al estudiante el día, la hora y la modalidad del nuevo examen.

Mala administración desde la Rey Juan Carlos

Otros centros, como la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), sí han amoldado el protocolo a la actual situación, dejando que aquellos pupilos con resultado positivo de una prueba de autodiagnóstico tengan derecho a dicho aplazamiento. En un caso así, aquellos estudiantes perjudicados que resulten positivo van a deber primero informar al Sistema Madrileño de Salud y, más tarde, comunicar su resultado a un mail facilitado por el centro, para proceder después a rellenar el pertinente Formulario Covid. Una vez mandado este formulario, la propia universidad por medio de un área de seguimiento singular informa a los pertinentes organizadores a fin de que se asigne una nueva data a los pupilos perjudicados.

No obstante, pese a que desde la universidad se ha puesto en marcha este protocolo, ciertos pupilos aseguran que no ha funcionado de la manera que debería y no ha sido totalmente efectivo en el momento de solventar los casos individuales de cada uno de ellos de ellos.

«Prácticamente una semana después no habían respondido»

Es el caso de una estudiante de último curso de la URJC, que tampoco ha querido desvelar su auténtico nombre. Sara (nombre falso) se contagió de Covid y este le provocó una bronquitis que derivó más tarde en una pequeña neumonía. Esta pupila, debido a esta situación, no pudo presentarse a ciertos exámenes por causa de la sintomatología que todavía padecía, pese a haber finalizado ya su periodo de cuarentena. “Yo vi que mi salud empeoraba y me hallaba peor que la semana que tenía Covid. No podía ni estudiar por el hecho de que mis síntomas eran poco a poco más fuertes. Yo mandé el Formulario Covid un martes y prácticamente una semana después todavía no me habían contestado”, cuenta.

Como señala la propia Sara, el proceso para lograr el aplazamiento de los exámenes ha sido bastante “lento” y estima que ha sido solucionado por último merced a su insistencia y no a una veloz actuación de la universidad. “Yo por ejemplo he debido enviar muchos correos y a mi, por último, me han resuelto el caso y han podido mudarme los exámenes por el hecho de que, hablando claro, he sido muy pesada. Viendo que absolutamente nadie me respondía, que los días pasaban y que llegaba la data del cierre de la convocatoria, decidí insistir más”, explica.

Entre las críticas que efectúan los estudiantes de esta universidad con relación a este protocolo resaltan la carencia de comunicación por la parte del centro y el “ambiguo” formulario que no deja detallar cuáles son las asignaturas de las pruebas finales a las que no se va a poder asistir. En verdad, los estudiantes aseguran que ciertos casos han sido, aun, resueltos de forma equivocada desde al área encargada de administrar los formularios. “Se pusieron en contacto con un maestro mío para decirle que podía mudarme el examen pues había dado positivo. Ese examen no lo había mentado en el Formulario Covid por el hecho de que no me afectaba. El examen por el que había pedido el cambio de data y que sí me afectaba era 6 días ya antes que este. Yo tengo la impresión de que mi documentación y también información que he mandado no se la han leído”, asegura. Un hecho que califican como algo “vergonzoso” y sobre el que aseguran que la universidad vuelve a probar dejar “mucho que desear” por lo que respecta a las tareas administrativas.

Protocolos diferentes y apuesta por la autonomía

Otras universidades como la Complutense asimismo admiten estos test de autodiagnóstico para proceder a mudar las datas de los exámenes de los pupilos perjudicados. En su caso, deben efectuar una declaración responsable acompañada de un cuestionario que llega a cada persona que desde el centro han nombrado ‘Coordinadora COVID’ de las distintas facultades. Una vez efectuado dicho procedimiento, cada capacitad se hace cargo de comunicar los pasos que deben proseguir los pupilos perjudicados.

Muchos estudiantes critican la carencia de unanimidad y criterio común entre los diferentes centros de educación, que vuelven a probar de nuevo no proseguir unos protocolos de actuación comunes y también igualitarios para todos y cada uno de los universitarios madrileños. Tal como ha podido conocer Madridiario, por medio de fuentes de la Consejería de Educación, desde el Gobierno regional apuestan por la autonomía y libertad de los propios centros para administrar la ordenación académica “siempre y cuando se cumplan con las pautas de seguridad en frente de la COVID-diecinueve definidas por la Consejería de Sanidad”.