Se necesitan más de 1000 euros para poder independizarse

¿Por qué España sigue estando a la cola en la edad de emancipación de sus jóvenes?

Mientras que la media en Europa muestra cómo los jóvenes abandonan la casa de sus padres a los 26.2 años, España, junto con países como Portugal, Italia, Grecia o Malta, la retrasan hasta más de los 28.5 años según los datos que maneja la Comisión Europea. Para comprender esto, hace falta echar cuentas. El precio medio de un piso de alquiler, ronda los 670 euros. Las mudanzas en Barcelona subirían este precio hasta los 1742 euros en la capital, en Madrid subirían hasta loss1683 euros y las mudanzas en Valencia alcanzarían los 917€, A estos gastos hay que sumar aproximadamente unos 150 euros para cubrir los gastos derivados de la luz, gas y agua y otros 300 euros aproximadamente para la comida. Todo esto sumaría más de 1000 euros y aún no se han contemplado gastos como el transporte o el ocio. Algo inviable para un alto porcentaje de jóvenes que deberían destinar más del 90% de lo que ganan a vivir fuera de la casa de sus padres.


¿Por qué los jóvenes españoles no dan el salto y salen del nido hasta tres años más tarde?


Mientras que el 60% de los contratos son temporales e incluso a tiempo parcial, hasta un 49% de los jóvenes entre 18 y 29 años necesita de la ayuda parental para llegar a final de mes. Esto hace que, en porcentajes, el 53% sigan en casa de sus padres a los 29 años. Del porcentaje restante, el 87.3% consiguen dar el salto en pareja, asumiendo que el 91.2% del sueldo de uno (teniendo en cuenta los datos del INE), se destina, en exclusiva, al alquiler. La conclusión a la que se llega es que la emancipación solo es viable cuando se comparte el piso con la pareja o con amigos.

 La precariedad, el desempleo y la falta de estabilidad económica a medio plazo es la causante de que en nuestro país los jóvenes no vean con esperanza la capacidad de dar el salto, como es el caso de los jóvenes nórdicos, quienes salen de casa de sus padres entre los 18-22 años, a comenzar una vida independiente. 


¿Cuáles serían las claves para una primera mudanza?


Lo primero, un presupuesto certero. No vale de nada hacer las cuentas si no son reales. Es necesario contar con un remanente ahorrado para imprevistos, pero las cifras se acercan a lo que se comentó previamente: precio del alquiler o de la hipoteca (aquí habría que sumar gastos comunitarios, impuestos derivados de la propiedad, etc.), gastos de suministros, comida, transporte e imprevistos.

Con esta cifra básica en mente, se puede hablar de zonas en una ciudad o incluso de salir al extrarradio, de la necesidad de buscar compañero de piso o de poder hacerlo de forma independiente, etc.

Una vez cuadra todo, es la hora de contactar con una empresa de mudanzas. Hoy en día los precios son razonables y es una forma de evitar el tener que alquilar un vehículo o pedir favores. Contar con profesionales, al final, abarata el coste.


¿Qué necesita la vivienda para entrar a vivir?

El hecho de que esté amueblada o no, también debe ser contemplado. El menos es más es vital al principio. Los muebles de segunda mano, los que ya no usan los familiares y las tiendas de muebles baratas son la mejor opción. Hay que comenzar con lo básico e ir completando poco a poco.

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