¿Sabes qué hay que tener en cuenta para elegir una piscina?

Las piscinas en las casas particulares vuelven a estar de moda. El confinamiento nos ha hecho darnos cuenta de las ventajas de vivir fuera de las ciudades, y aquellos que han podido permitírselo están regresando a un modelo de vivienda unifamiliar, con espacio para jardín en el que disfrutar del aire libre. Muchos han visto también la oportunidad de aprovechar ese espacio con una piscina, pero en ese caso: ¿sabes qué piscina es la más conveniente en cada caso? ¿Qué criterios pueden servir para tomar la decisión? Aquí vamos a ofrecerte algunas claves.

Tipos de piscina

Las piscinas pueden ser básicamente de dos tipos:

– Piscinas enterradas: sin duda, son el top de las piscinas. Se integra perfectamente en el terreno (tanto estructural como estéticamente), y tienen una gran durabilidad. Además, permitirá un mejor tratamiento del agua. Hay que tener en cuenta que requieren un espacio mínimo, que debe ser elegido con cuidado porque la piscina se quedará allí para siempre.

Además, al tratarse de una piscina con mayores prestaciones, el precio suele ser mayor que las elevadas. Esto implica un mayor coste, pero también que el valor de la propiedad se multiplicará.

Dentro de las piscinas enterradas, podemos optar por varias técnicas de construcción:

  • Piscinas prefabricadas: la fabricación de piscinas de fibra vidrio ha evolucionado mucho en los últimos años. Este tipo de piscinas es cada vez más habitual, debido a que son económicas, fáciles de instalar y de mantener. Se fabrican con un sistema monobloque, que permite evitar futura fisuras o roturas del casco, así como la acumulación de algas y suciedad. Además, al estar construidas en un solo bloque, toda la piscina se ve homogénea y lisa.
  • Piscinas de paneles, fabricadas con paneles de polímero o de acero sin muros de hormigón, que se montan a medida. Su inconveniente es que requieren de un cuidado especial para que no se deterioren.
  • Piscinas de obra, fabricadas con un vaso de hormigón acabado con una superficie de gresite. El hormigón garantiza la impermeabilidad y la duración. Ahora bien, requieren una obra importante, probablemente de varios meses. Además, la climatología puede retrasar aún más la ejecución.

– Piscinas de superficie: dentro de esta categoría encontramos las piscinas hinchables, las tubulares, las de chapa o las de madera. Su principal ventaja es que son más económicas y que su instalación es mucho más sencilla, porque no es necesario realizar ninguna obra. Basta con que el terreno esté nivelado.

Sin embargo, es evidente que las prestaciones son mucho menores. Estéticamente, no es fácil integrar una piscina de superficie en el jardín, y además tendremos un agua peor tratada que en una piscina enterrada.

La importancia de los detalles

Una vez elegido el tipo de piscina que deseas, llegará el momento de todo lo demás. ¿Qué tamaño y profundidad elegir? Hay de todo, y te aconsejamos que hagas una valoración realista del uso que pretendes dar a la piscina. ¿La va a usar toda la familia? Entonces puedes optar por fondos planos de 1,20 o curvos de 1,20 a 1,80. Si el uso va a ser deportivo, deberás dar más importancia a la longitud.

La forma será importante para adaptar la piscina a la estética del jardín y al uso: hay formas que empujan al relax, y otras ideales para practicar natación.

Presta atención a la escalera: la exterior optimiza la superficie de nado, mientras que la interior es más discreta y se adapta mejor estéticamente. Por último, el sistema de filtrado: con arena, cartuchos, bolsa, diatomeas o vidrio, déjate asesorar por un especialista.

Como ves, hay todo un abanico de opciones para encontrar la piscina que mejor se adapte a tus necesidades y a tu presupuesto.

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