Prosigue la tensión en plena guerra de Ucrania entre Occidente y Rusia. El presidente de ese país, Vladímir Putin, ha dicho que las sanciones recibidas que se están imponiendo «son como una declaración de guerra«.

Además de esto, defendió las propuestas de Rusia para la solución al enfrentamiento, que afirma que prosiguen sobre la mesa: «Nuestras propuestas están encima de la mesa con el conjunto de negociadores de Kiev. Con suerte, responderán de forma positiva a eso».

«Uno de nuestros requisitos clave es la desmilitarización, o sea, asistimos a los ciudadanos y residentes del Donbás buscando el estatus neutral de Ucrania», insistió el líder ruso.

Por otra parte, asimismo lanzó una amenaza a Occidente al aseverar que Rusia considerará «cobeligerante» a cualquier país que intente imponer una zona de exclusión aérea sobre Ucrania, que era algo que había pedido el presidente ucraniano, Volodomir Zelensky, a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, y rechazado por la Coalición.

«Consideraremos cualquier desarrollo en esta dirección como una participación en el conflicto bélico de cualquier país en cuyo territorio se crearía una amenaza para nuestros soldados», informó.

En lo que se refiere a la guerra, aseguró que sus fuerzas han eliminado en la práctica toda la infraestructura militar de Ucrania: «La primera cosa que hicieron fue destruir toda la infraestructura militar. Bueno, no toda, mas parcialmente, eminentemente guardes con armas, municiones, aviación, sistemas de defensa antiaérea».

«Resolución bastante difícil»

«Para destruir los sistemas de defensa antiaérea se precisa de cierto tiempo: hay que localizarlos y después pegar. Prácticamente este trabajo se ha completado», explicó.

Asimismo aseveró que no tomó la resolución de invadir Ucrania a la ligera: «Afirmé esto al principio de la operación y lo afirmé antes que se tomara esta resolución. Una resolución bastante difícil, sin duda».

El Kremlin, mientras, defiende la precisa «solidez» de la la ley de opresión de «informaciones falsas» sobre el Ejército ruso, con el propósito de hacer en frente de una «guerra de información sin precedentes» que, considera, se está librando contra Rusia con relación a el enfrentamiento de Ucrania. Suponen quince años de prisión para quien infringa estas reglas, y la mayor parte de medios extranjeros occidentales se han marchado ya del país o bien dejado de producir.