El Club Deportivo Pumas del Norte Galapagar Patin nace en dos mil diez con la firme pretensión de transformarse en vanguardista en el ayuntamiento al introducir deportes que, hasta la data, jamás se habían practicado de forma organizada, como el hockey línea y el patinaje artístico.

Tras once años de duro trabajo, Pumas se ha transformado en una referencia en la Comunidad de la capital de España, afianzando una fecunda base en su cantera y logrando grandes triunfos con su equipo senior. Aun ha llegado a cosechar esenciales éxitos en el panorama nacional, llevando de esta forma el nombre de Galapagar alén de las fronteras de la zona.

No obstante, la estabilidad del equipo se ha visto peligrar en el último año con ocasión de las desavenencias entre el presidente de la entidad, Carlos Freire, y la Concejalía de Deportes del Municipio de Galapagar, dirigida por Mercedes Nuño. De la balsa de aceite al seísmo en apenas unos meses de desencuentros, declaraciones cruzadas por la vía del comunicado e inclusive demandas frente a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

Hasta el instante, quienes han resultado más perjudicados son el propio club, que ve peligrar su existencia con vistas a la próxima temporada tras más de una década de participación ininterrumpida en distintas competiciones y categorías y, sobre todo, los más de ciento cuarenta pequeños y pequeñas que practican hockey y patinaje defendiendo los colores y la camiseta de Pumas.

Cruce de declaraciones

A pesar de los múltiples intentos de contactar con la Concejalía de Deportes para conocer de primera mano su versión de lo ocurrido, Madridiario no ha logrado charlar con ningún representante del Municipio de Galapagar alén del departamento de prensa. La responsable del mismo, a pesar de no conocer en profundidad los hechos y, por consiguiente, preferir no manifestarse a este respecto, nos ha facilitado una “nota informativa” perteneciente al pasado veintitres de junio y en la que se expone el punto de vista del Consistorio.

Primeramente, el Municipio anuncia la “no continuidad del acuerdo de cooperación” entre las dos entidades, lo que en la práctica supondría la retirada de la concesión del polideportivo municipal para los adiestramiento y partidos que dispute el club de hockey Pumas del Norte. Esta medida tan radical viene justificada, en primera instancia, por la “no presentación de documentación indispensable a fin de que un club pueda gozar de las instalaciones municipales y firmar los convenios pertinentes con una Administración Pública”.

“Dicen muchas cosas, mas todo es falso. Nunca hemos tenido un requerimiento de este género. Hacen alusión, por servirnos de un ejemplo, a los certificados de delitos sexuales que son obligatorios para trabajar con pequeños y que presentamos en el primer mes del verano de dos mil veinte. Después nos afirman que una parte de la documentación presentada está en un formato que no se corresponde con el que debiese. Si lo presentamos en Word, debíamos presentarlo en Excel. O bien a la inversa, ni tan siquiera lo recuerdo. Han ido buscando faltas donde no las había. Lo que desean es terminar con el equipo por una cuestión personal. Contra mí, para ser exactos”, responde el presidente de Pumas, Carlos Freire, al presentarle el escrito del Municipio.

«Todo es falso. Desean terminar con el equipo por una cuestión personal»

Más adelante -en el comunicado- se menciona a “varias faltas de respeto” por la parte del presidente cara “miembros del equipo de Deportes” del Municipio, singularmente cara la presente concejal de Deportes, con ocasión de la reducción de la ratio de los conjuntos de adiestramiento y el cambio de metodología para poder asegurar la distancia de seguridad en plena pandemia de coronavirus.

“Soy siendo consciente de que no soy un tipo cómodo para el poder político, mas esto no es más que una prosecución personal. Una cacería de brujas. En el momento en que una persona se cree cacique del sitio, hace lo que le da la gana. Y eso es lo que ocurre con la presente concejal de Deportes. Ya hicieron lo mismo con el voleibol y lo procuraron con el pádel. ¡Aun ha llegado a denunciarme a la Guarda Civil por supuestas amenazas de muerte! Nos han estado engañando a todos y ahora quien debe charlar es la justicia. Estoy presto a llegar a donde haga falta para aclarar todo este despropósito”, agrega Freire.

Las familias, indignadas

La progresiva escalada de la crispación entre el club y el consistorio ha terminado por desembocar en una fuerte preocupación por la parte de las muchas familias que componen Pumas.

Francisco Larios es uno de tantos progenitores que, a juzgar por los últimos sucesos, se teme que Pumas no pueda competir la próxima temporada. Desea dejar bien claro desde el comienzo de la entrevista que no representa en lo más mínimo al club. Solamente se trata de “un padre al que le preocupa la situación y que, además de esto, no comprende de qué manera el Municipio puede portarse así”.

Desean cargarse el equipo y crear otro nuevo como una parte de una estrategia para terminar con el presidente actual. En lo más mínimo estamos contra que se conformen equipos nuevos. Es algo positivo. Lo que no comprendemos es que, para esto, se quiera quitar a Pumas. Tampoco entendemos que la dirección de ese nuevo club se quiera imponer a dedo y, además de esto, que intente quedarse con todo lo construido por Pumas a lo largo de tantos años. Con esta actitud da la sensación de que el Municipio se cree dueño de nuestro club. Y eso no es así”, apunta Larios.

«Desde el Municipio desean imponer la directiva del club a dedo»

Otra de las cuestiones que preocupa a las familias es la falta de trasparencia por la parte del Gobierno municipal. “Al ver que la situación se estaba embarrancando, los progenitores solicitamos una asamblea con la concejal. Esta, no obstante, no dio pie a ningún género de negociación y nos afirmó que la resolución ya estaba tomada. Es un atropello por el hecho de que están justificando resoluciones arbitrarias en falsedades», arguye.

Además de esto, Larios estima que cualquier escenario diferente a la continuidad de Pumas sería “un desastre para Galapagar”, puesto que, si el equipo cae, el que le reemplace va a deber comenzar de cero y los jugadores terminarán por irse a otros equipos punteros de la comunidad. “Al final, los perjudicados son los pequeños. Van a terminar con su ilusión: jugar a hockey y ser de Pumas”, concluye.