La pandemia del coronavirus ha puesto en alerta a los estudiosos y virólogos de todo el planeta, quienes desde el primer minuto han trabajado contrarreloj para dar con una vacuna que frene los miles y miles de contagios. Entre todos , los virólogos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Luis Enjuanes y Mariano Esteban, que lideran 2 proyectos para conseguir una vacuna contra el coronavirus SARS-CoV-dos, se pusieron en marcha en el mes de enero y, desde ese momento, todavía no han parado.

Por su tarea y esmero, los profesionales del CSIC han sido premiados con el XVIII Premio la villa de Madrid a la Iniciativa Ciencia y también Investigación, que los dos van a recoger el lunes próximo catorce de marzo en el hotel The Westin Palace, un acontecimiento organizado por Madridiario. “Ha sido una tarea compleja que trata de solucionar múltiples aspectos”, comenta a este diario Luis Enjuanes, que hace hincapié en la necesidad de invertir en I+D.

Es fundamental pues el conocimiento en áreas de la ciencia no se puede improvisar en unos día, como tampoco se pueden edificar las instalaciones científica de alta seguridad que se requieren para todos y cada uno de los ensayos de evaluación en cultivos celulares, o bien in vivo, en animales de experimentación”, comenta Enjuanes.

También, explica que “hay que desarrollar empresas en España, que generen la vacuna en condiciones seguras (GMP), que puedan escalar la producción de las vacunas, y su distribución mundial”, al paso que asevera que “en España tenemos buenas factorías de vacunas para salud animal, mas para salud humana, se están ampliando en estos momentos”.

Por su lado, Mariano Esteban explica a Madridiario de qué forma se crea una vacuna y explica todo lo relacionado con los efectos desfavorables de exactamente las mismas, que no están relacionados con el medicamento en sí, sino más bien con nosologías anteriores de cada uno de ellos. «En la historia de las vacunas, los controles que tienen ahora las presentes no se han dado a este nivel con ningún otro medicamento, asimismo por el tamaño de población perjudicada», cuenta Esteban, que hace del mismo modo hincapie en la necesidad de que las vacunas lleguen asimismo a los países más pobres.

Pregunta: Ha vivido la llegada del Covid-diecinueve como ciudadano, mas especialmente como estudioso. ¿De qué forma ha sido esta lucha contrarreloj en un instante tan complicado a nivel social?

Respuesta: Lo hemos vivido con gran preocupación y sobre todo, anteponiendo mucho esmero. Hemos trabajado fuertemente para intentar localizar una vacuna que pudiese ser incorporada con velocidad en la población. A Dios gracias, la comunidad científica nos hemos puesto todos manos a la obra con el propósito de lograr una o bien múltiples vacunas que pudiesen emplearse en la población mundial para parar y supervisar esta pandemia que tanto sufrimiento está generando a nivel global y particularmente en España, y de este modo ha sido.

P: ¿Y de qué manera han efectuado todo este trabajo?

R: Nosotros, como laboratorio que venimos trabajando hace ya muchos años en el desarrollo de vacunas en frente de virus emergentes y re-emergentes (SIDA, ébola, chikungunya, zika, hepatitis C), nos pusimos manos a la obra a inicios de enero, cuando tuvimos conocimiento de la secuencia completa del genoma del coronavirus SARS-CoV-dos por científicos chinos. Eso nos puso de manera inmediata en la línea de actuación y así como Juan García Arriaza empezamos a desarrollar una vacuna con la tecnología y el conocimiento que teníamos en el laboratorio. De esta manera, pudimos comenzar nuestra investigación al tiempo que el resto instituciones y conjuntos a nivel global. Teníamos prácticamente un aspirante vacunal en el mes de abril, y desde ese instante la cuestión central era el desarrollo a nivel de producción y los ensayos clínicos que lleva parejos…

P: ¿De qué forma se hace una vacuna?

R: Primero hay que conocer el genoma del patógeno, lo que se consiguió a través de la secuenciación genética de los treinta nucleótidos que lo componen y que es lo que le deja al virus multiplicarse y extenderse en el organismo al que inficiona. Cuando tenemos todas y cada una de las letras del código genético, elegimos aquellas que nos parecían más esencial de cara al desarrollo de una vacuna, que es el gen responsable de generar la proteína S (espícula) que se proyecta en la superficie del virus. El gen S, lo introducimos en el genoma ADN de un poxvirus muy mitigado que actúa como vehículo para penetrar en las células del organismo. Este vehículo proporciona una enorme inmunidad puesto que se empleó para eliminar la enfermedad más mortal ocasionada por el virus de la viruela.

En el momento en que se inocula por vía intramuscular, penetra con sencillez en muchas células. Eso da sitio a que se genere mucha proteína S del coronavirus, que por su parte alarma al sistema inmune para generar anticuerpos que anulen al virus y al tiempo activar a la población de linfocitos T, que reconocerán y destruir a la célula inficionada. Lo esencial es entonces probar que la vacuna cumple con las funciones aguardadas de inmunogenicidad y eficiencia frente al patógeno, lo que se hace primero en modelos animales y después en ensayos clínicos en humanos. Hemos probado en modelos animales un alta contestación immune y eficiencia contra el SARS-CoV-dos del aspirante vacunal MVA-CoV2-S que desarrollamos en el CNB-CSIC y próximamente se comenzarán las fases clínicas.

P: Estamos habituados a que el desarrollo de una vacuna tarde años o bien décadas, de ahí que mucha población tiene dudas en el momento de vacunarse contra el Covid-diecinueve. ¿De qué manera posiblemente se haya desarrollado una vacuna tan de forma rápida?

R: La comunidad científica, aquellos que llevábamos muchos años trabajando en vacunas, teníamos la tecnología y el conocimiento para amoldarla al coronavirus. Por servirnos de un ejemplo, llevamos muchos años trabajando con la tecnología para vacunas frente al SIDA, que es un virus mucho más bastante difícil por la variabilidad genética que tiene, y ese conocimiento nos dejó trasladarlo al caso del coronavirus. Todo ese trabajo anterior aceleró el proceso. Al tiempo ya había empresas con alta capacidad de producción que hicieron posible presionar a las autoridades sanitarias y las agencias reguladoras europeas y americanas para apresurar la aprobación de las vacunas por la vía de urgencia sanitaria.

P: ¿Desea eso decir que se ha ido demasiado deprisa y que no se están cumpliendo condiciones establecidas?

R: No, del revés. En la historia de las vacunas, los controles que tienen ya las presentes no se han dado a este nivel con ningún otro medicamento, asimismo por el tamaño de población perjudicada. Hablamos ahora de cientos a miles y miles de millones de personas, a las que se les está vacunando de forma segura, con poquísimos efectos desfavorables y con un alto cómputo del beneficio sobre el peligro.. En verdad ya se han administrado en el mundo entero unos dos.180 millones de dosis de las vacunas, alcanzando en España a un veinticuatro por ciento de la población vacunada con 2 dosis completas.

P: Exactamente, esos efectos desfavorables han puesto en alarma a muchos ciudadanos. ¿Pese a los casos que se han dado, prosigue siendo indispensable vacunarse?

R: Claro que es preciso, primeramente por el hecho de que nos jugamos la vida. Vemos que hoy, por servirnos de un ejemplo, hay ciento setenta y cuatro millones de personas que han sido inficionadas a nivel global y nos aproximamos a los 4 millones de fallecidos. En España hemos alcanzado las ochenta muertes, que es tal y como si se hubiese asolado una urbe entera. Por lo tanto, si tenemos un fármaco que ha probado una eficiencia del noventa y cinco por ciento, una eficiencia muy alta que desearíamos para la vacuna contra la gripe, debemos emplearlo. No hay producto, ni el agua, que tenga peligro cero. Cualquier substancia puede coincidir con un efecto que no guarda relación con la vacuna en sí, con una nosología anterior del propio individuo, y dar sitio a un efecto desfavorable. Somos iguales desde el punto de vista genético, mas no desde el punto de vista operativo.

P: ¿Debemos preocuparnos por los casos que se dan de personas que se han inficionado pese a estar ya vacunadas?

R: Es que no hemos logrado una vacuna absolutamente esterilizante. Cuando has recibido la vacuna, te resguarda frente al desarrollo de la enfermedad mas no al cien por 100 de que el virus penetre por vía respiratoria y se replique de forma limitada. Si bien estés vacunado, la capacidad de generar una infección severa es mínima, al tiempo que la capacidad de transmisión se ve muy reducida puesto que la replicación de ese virus en la vía respiratoria será pequeñísima.

P: ¿Y se puede llegar a crear una vacuna absolutamente esterilizante?

R: En eso trabajamos múltiples conjuntos de investigación. En verdad en el Centro Nacional de Biotecnología (CNB), el conjunto de Luis Enjuanes ha logrado inmunidad esterilizante frente al coronavirus MERS y está en ello. De ahí que es tan esencial seguir con el desarrollo de aspirantes vacunales, como hacemos en el CSIC y en el CNB, que complementen a las vacunas actuales y tengan asimismo mecanismos de acción distinguidos que nos asistan a supervisar la pandemia

P: ¿Es más esencial que jamás invertir en la investigación?

R: La investigación y desarrollo (I+D) es el arma esencial para batallar contra esta y otras pandemias y normalmente para una mejor salud de la población. Ese conocimiento y ese apoyo ha estado muy complicado desde hace muchos años, puesto que llevamos mucho tiempo padeciendo recortes a la investigación, y creo que esta pandemia ha probado la vulnerabilidad a la que estamos sometidos en la sociedad en frente de agentes extraños como virus y bacterias resistentes a los antibióticos. Esto nos debe poner en la obligación como país de invertir en investigación y atender a la sociedad que lo demanda, por el hecho de que un país sin investigación en un país sin futuro. Si no apoyamos a la ciencia, desgastamos a la propia sociedad por la incapacidad de pelear contra agentes infecciosos y pandemias venideras. Invertir en I+D es esencial para el desarrollo científico y tecnológico de España. Tenemos a Dios gracias buenísimos estudiosos, si bien los mandamos fuera sin retorno y no debemos dejarlo puesto que nos quedarnos sin los mejores sencillamente pues no les podemos ofrecer puestos.

P: Con lo que comenta estima que vamos a encararnos a otras pandemias en un futuro próximo…

R: Sí, eso seguro. Puede aparecer un virus de la gripe resistente y con mutaciones que lo hagan tan mortal como el de la gripe de mil novecientos dieciocho que generó unos cincuenta millones de fallecimientos. De ahí que estamos siempre y en toda circunstancia en alarma para poder ver cuál es el virus gripal que viene. Hay muchos otros virus hemorrágicos que pueden aparecer y amoldarse, muchos virus respiratorios… Ese es el enorme inconveniente y si no establecemos pautas epidemiológicas de seguimiento, de ubicación de los virus y los vamos secuenciando para identificar los patógenos, vamos a estar siempre y en toda circunstancia desgastados y el porcentaje de muertes se puede elevar aún mucho más que ahora.

P: Entonces, ¿qué estima que es indispensable para lograr llegar a la normalidad?

R: Lo esencial es la vacunación. Hay que continuar con los programas de vacunación lo más de forma rápida posible, pues debemos eludir que nos vayan brotando variaciones poco a poco más resistentes, como las que han surgido en diferentes países y continentes. El virus va mutando y se marcha haciendo poco a poco más resistente a las vacunas y a nuestro sistema inmune, con lo que, debemos actuar conjuntamente todos y cada uno de los países y también incorporar las vacunas actuales, al tiempo que proseguimos con la investigación cara nuevos prototipos de vacunas que puedan servirnos de base para supervisar y ocasionalmente arrinconar o bien suprimir el virus y todas y cada una de las variaciones que van surgiendo. Cabe decir que las vacunas llegan a los países más avanzados mas solo el 0.4 por ciento de las vacunas han llegado a los países pobres. Sin embargo va a haber que sostener las medidas de contención hasta el momento en que logremos la inmunidad de conjunto superior al setenta por ciento de la población.