Miles y miles de personas han vuelto a congregarse bajo el reloj más renombrado de España para percibir el Año Nuevo. Hasta siete mil dejaba el aforo reducido esta vez por la pandemia. Con un enorme espíritu festivo, madrileños y turistas han accedido a la Puerta del Sol para dar la bienvenida a dos mil veintidos desde el sitio más simbólico tras un año en el que la Covid-diecinueve lo impidió.

Con los complementos propios de la bolsa de cotillón -gorros de cartón y espumillones-, con diademas de árbol de Navidad o bien del año dos mil veintidos y gorros de Papa Noel. De esta manera de adornados han entrado en el nuevo año los agraciados que han podido vivirlo desde la Casa de Correos, vestidos asimismo con la obligatoria mascarilla.

El circuito fue desalojado desde las veintiuno horas por la Policía Municipal y desde las veintidos horas se pusieron 4 filtros desde los que se controló, con ayuda de la Policía Nacional, que solo accedieran a la plaza las siete mil personas autorizadas. Una vez terminadas las campanadas se desocupó nuevamente el ágora para proceder a la limpieza de exactamente la misma. A lo largo del trascurso de la celebración, el Samur-Protección Civil desplegó un dispositivo singular de diez automóviles con treinta y siete sanitarios, entre funcionarios y voluntarios.

En la última edición, la de entrada al dos mil veinte, estrenaron la década en la Puerta del Sol hasta diecinueve.000 ciudadanos. El año pasado se vivió una imagen insólita: la de la plaza vacía. Solo Nacho Cano y sus músicos pudieron presenciar la llegada de dos mil veintiuno desde allá, donde el excomponente de Mecano interpretó la mítica canción del conjunto ‘Un año más’ minutos ya antes de las doce campanadas en homenaje a las víctimas del coronavirus.