Los labradores y ganaderos de la capital española denuncian que la marca M no les representa

Los labradores y ganaderos de la capital española denuncian que la marca M no les representa

La aceituna y el queso de Campo Real, el ajo y el anís de Chinchón, el aceite de la huerta madrileña, la carne de la Sierra de Guadarrama. A cualquiera se le hace la boca agua al meditar en los productos agroalimentarios que ofrece la Comunidad de la capital española. De qué manera olvidar sus vinos de D.O o bien la miel de los ayuntamientos de la sierra. Una provincia que, pese a lo limitado de sus terrenos, cuenta con una riqueza alimenticia muy diversa. ¿Se imagina hacer un cocido sin garbanzos de Brunete o bien de Villanueva de la Cañada?.

La Unión de Pequeños Labradores y Ganaderos de la capital española (UPA) lleva años dando valor a todos estos productos, mejorando su calidad y combatiendo contra la competencia infiel de una industria que traslada a la capital sus sedes, mas que trabaja con materias primas foráneas. Por esta razón, y como se ha hecho en otras comunidades autónomas, la capital de España deseaba crear su marca a fin de que, con el apoyo de la Comunidad, los productos autóctonos adquiriesen un sello de calidad que certifique su origen.

La Comunidad de la capital de España, atendiendo esta necesidad de sus ganaderos y labradores, creó la marca M Producto Certificado en dos mil catorce. Este sello identifica los comestibles de la zona, productos de proximidad que cuentan con una calidad distinguida y representa la profesionalidad de nuestro campo agroalimentario, que conjuga la tradición de largos años de experiencia con la innovación tecnológica más actual.

Con esta marca, se pone de relevancia la riqueza natural y cultural, contribuyendo al desarrollo social y al desarrollo económico sustentable de la zona, teniendo como objetivos asimismo el respeto al medioambiente y el desarrollo económico sustentable.

No obstante, desde la Unión de Pequeños Labradores y Ganaderos (UPA) de la capital de España no se muestran conforme con el contenido que engloba este sello. El secretario general de la organización, Jesús Anzuelo, advierte que en esta denominación se hallan productos cuyo origen no procede de las tierras madrileñas y además de esto, demanda que la marca M «se enfoca a la industria”.

Esta queja, dirigida por la UPA, ha coincidido con la presentación del I Salón Navideño de los Comestibles de la villa de Madrid – que reúne cerca de quinientos empresas y más de cuatro mil productos autorizados- el pasado martes. Una protesta que se centra, específica Anzuelo, en la entrada de productos y empresas a los que se le da esta garantía por convertir o bien envasar sus productos en frente de los “solo elaborados” en la provincia . De este modo, al recorrer la feria no solamente se hallaron puestos con vinos de Denominación de Origen de la villa de Madrid, asimismo ocuparon espacio mesas con ofertas de anchoas y ahumados de Casa Santoña, chorizos de Extremadura, café o bien chocolates de la marca CODA. Productos y comestibles en los que la capital española no cuenta con estas especialidades.

Un campo poco valorado en la comunidad

“Queremos una marca exclusiva para los productos agrarios producidos acá en la villa de Madrid, a fin de que no lleve al confuso o bien al engaño al consumidor”, expone el secretario, que acusa a la marca M no solo de no proteger al campo agrónomo sino más bien de además de esto facilitar la competencia entre estos productos transformados o bien elaborados en frente de los originarios de la provincia. Anzuelo pone el ejemplo de la uva y el vino, que llegan al peso desde Levante, Valdepeñas o bien Valderrueda y se envasan en una industria que está establecida en la villa de Madrid. “Hay que proteger la marca de calidad, pues si se abre el abanico ya no va a ser un producto de Madrid”, mantiene.

“Ser labrador en España es complicado mas en la capital española más”

El secretario general de la UPA asegura que se ha expuesto a la Comunidad -en numerosas ocasiones- a este inconveniente. Mas la contestación del Gobierno regional, explica Anzuelo, «dista» mucho de lo que «habría de ser»: “Dicen que no es de este modo y lo venden de manera que es beneficiosa”. No obstante, «solo ven beneficio para la industria agroalimentaria«.

Una situación que para la oganización de ganaderos y labradores se transforma en un inconveniente futuro: «Muchas personas prefieren irse a trabajar la ganadería al campo a Extremadura o bien Castilla la Mácula, donde este campo no solo está más valorado, asimismo se hallan con menos trabas con la Administración». “Ser labrador en España es complicado mas en la capital española más”, sentencia.

La marca se inspira en el siglo XVIII, el Siglo de las Luces. A lo largo de su reinado, Carlos III favoreció grandes transformaciones no solo en la urbe, sino más bien asimismo en el campo madrileño, y en la capital española, creó la señalización viaria en cuadrículas de 9 azulejos que todavía se emplea en sus calles.

Por su lado, la letra M procede de un viejo jeroglífico egipcio que representa una ola de agua puesto que la villa de Madrid recibe su nombre árabe ‘mayrit’ por los viajes de agua subterráneos. Estos canales árabes, serían utilizados por Carlos III para el saneamiento y alcantarillado de la urbe.

Para la representación de la letra M, se escogió la tipografía usada por Joaquín Ibarra y Marín, impresor de cámara de Carlos III, que comenzó los trabajos de una edición nueva del El Ocurrente Noble Don Quijote de la Mácula en mil setecientos setenta y tres. Esta tipografía se conoce hoy en día como Ibarra Real.

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