Los feriantes, olvidados en la crisis de la COVID-diecinueve

Los feriantes, olvidados en la crisis de la COVID-diecinueve

La suspensión de los festejos en todos y cada uno de los distritos de la urbe de la capital de España, aprobada por el Municipio a fines de abril, pretende asegurar la salud de los madrileños y eludir la concentración de un conjunto abundante de personas en un mismo lugar. Municipios del resto de la Comunidad de la capital de España se han sumado a esta medida, como es el caso de Móstoles, Leganés, Aranjuez y un largo etc.. No obstante, hay un conjunto de trabajadores y empresarios que se han visto perjudicados de manera directa.

Se trata del colectivo de feriantes, personas que viven de las fiestas y las ferias y que se han visto privadas de su actividad profesional justo cuando empezaba su temporada alta, o bien para ciertos, su única temporada de trabajo. Este colectivo demanda la situación en que han quedado y se lamentan de que los municipios no se hayan puesto en contacto con ellos.

Los feriantes de la Comunidad de la capital española, un colectivo de más de tres mil personas, han decidido unirse y crear la Asociación Cultural Unión de Feriantes Comunidad de la capital de España (AUFCAM), para denunciar su situación y facilitar cualquier clase de comunicación con los municipios.

Su presidente, Fernando Piqueras, demanda que no están incluidos en ningún plan de desescalada. “Nadie nos ha dicho exactamente en qué fase de la desescalada entramos , absolutamente nadie nos afirma si entramos en alguna”, se protesta.

“Más que nada solicitamos que se reúnan técnicos de las administraciones públicas con técnicos nuestros”

Muchos de estos empresarios, a la carencia de ingresos esta temporada, deben sumar el pago de préstamos que habían pedido para costear el mantenimiento de su maquinaria y abonar ciertos seguros y certificados técnicos precisos.

“Al estar sin ingresos desde octubre, el resto del año nos vemos obligados a pedir préstamos como cualquier otra empresa para abonar nuestros gastos fijos: seguros de responsabilidad civil, de actividad, los seguros de los automóviles, seguros de las atracciones…”, comenta el presidente de la AUFCAM.

Desde la asociación, solicitan asambleas con las administraciones, igual que hacen con otros empresarios. “Queremos saber cuál sería la salida”.

A esto se agrega que el cese de actividad se justifica por el estado de alarma actual. Si no se aprobase una próxima prórroga o bien si ya no fuese precisa esa medida excepcional, el colectivo se vería nuevamente desprotegido. “Necesitamos una prórroga al cese de actividad”, por el hecho de que agrega que “cuando acabe el estado de alarma proseguiremos sin poder trabajar”, concluye Fernando Piqueras.

Eso, en caso de que estuviesen dados de alta como autónomos cuando se dictaminó el estado de alarma. No obstante, hay un conjunto abundante de feriantes que no lo estaban. Uno de esos feriantes es Rocío Díaz, dueña de casetas multijuego con las que viaja por las diferentes ferias de la capital española.

Su situación es exageradamente frágil. Ella, del mismo modo que otros compañeros de profesión, tratándose de una actividad estacional, se da de alta en el Régimen Singular de Trabajadores Autónomos (RETA) únicamente los meses de abril a octubre. “Iba a darme de alta justo la semana en que se dictaminó el estado de alarma, lo tenía todo preparado con la gestoría, solo me faltaba eso”, comenta Rocío Díaz.

Al no estar dada de alta como autónoma cuando se dictaminó el estado de alarma, no ha podido acogerse a las ayudas que ha proporcionado el Gobierno central a los autónomos por cese de actividad empresarial. “Actualmente no me puedo acoger a ninguna ayuda, pese a que llevo veintidos años haciendo esto y que no puedo trabajar si bien quiera”, se lamenta la feriante, que como la enorme mayoría, dirige un negocio familiar al que se dedican asimismo sus hijos y que heredó de sus progenitores y ellos de sus abuelos.

“Estamos plenamente desamparados”

Hasta el momento, la capital española no contaba con ninguna asociación de feriantes. Ha sido a causa de la situación excepcional que atravesamos cuando la han creado “en tiempo récord de veinte días”, para poder ponerse en contacto con los organizadores de las fiestas, los municipios, coordinadamente. “Nos dejan desprotegidos totalmente”, demanda Díaz.

Además de esto, agrega que son un campo “muy mal reconocido” por el hecho de que no acostumbran a demandar jamás nada y forman “un ámbito muy sigiloso que es olvidado”.

A Rosa le cogió la crisis sanitaria preparando una feria flamenca en Leganés. “Ya tenía invertido dinero en la nueva iluminación, en nuevos juegos”, apunta, y también insiste en que esa feria la tenía pagada “un mes y pico antes”.

“Supuestamente nos lo deben devolver, pues no se ha hecho gasto ni de parcela, ni de luces ni de nada, mas ahora es un dinero que no tengo”, cuenta Rosa Díaz cuyos compañeros de la Feria de Sevilla han logrado que se les devuelva todo el dinero dado por adelantado.

Desde el Área Encargada de Coordinación Territorial, Trasparencia y Participación Ciudadana del Municipio de la villa de Madrid aclaran que no es el Municipio el que contrata a los feriantes, son únicamente los encargados de autorizar o bien no la ocupación de la parcela.

También, con relación al crédito producido a consecuencia de la suspensión de los contratos a través del R. D.-ley 8/2020 del diecisiete de marzo, se dedicará a actuaciones que puedan mitigar la actual situación, invirtiéndolo en servicios sociales y para la dinamización de la crisis económica consecuencia de esta crisis sanitaria.

Por otra parte, aclaran que en esta situación, “por motivos evidentes de emergencia, no se puede preguntar a los afectados”, se notifica a través de la publicación de las reglas, del mismo modo que hacen con las órdenes de sanidad o bien los RDL del Gobierno.

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