Los desencuentros entre Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez Almeida por encabezar el Partido Popular de la villa de Madrid han quedado congelados, por el momento… Tras semanas de declaraciones encontradas y situaciones distanciadas sobre el instante de festejar el congreso para escoger al próximo líder del partido en la Comunidad como, lo más esencial, por ver quién se hace con la hegemonía de los populares, la presente presidente de la Comunidad y el regidor y portavoz nacional del Partido Popular han alterado de forma radical sus posturas y han negado, en una entrevista concedida al diario El Planeta, que haya «un duelo entre los 2».

No es coincidencia que este cambio de alegato tenga sitio días una vez que se publiquen las primeras encuestas sobre pretensión de voto tras la polémica sobre el aspirante ideal para encabezar el Partido Popular de la capital de España. Tanto el sondeo electoral de IMOP Insights para El Reservado como el de DYM para veinte minutos predicen que el Partido Popular pierde con toda esta polémica una parte del fuelle que había ganado tras las elecciones del cuatro-M y que se sostuvo singularmente en las semanas anteriores a los meses centrales del verano.

Las primeras declaraciones sobre el futuro líder del partido llegaron por la parte del secretario general del partido, Teodoro García Egea, que en el primer mes del verano reconoció que si tuviese que votar como afiliado en el congreso regional del Partido Popular madrileño -con data en el primer semestre de dos mil veintidos- apoyaría a Isabel Díaz Ayuso. El líder popular la definió como un «activo de primera importancia» en el partido que «en un par de años ha logrado darle la vuelta a la tortilla».

Mas la guerra reventó con el comienzo del curso político. El ambiente de Ayuso, al lado de la dirección del partido, aireó lo que poquitos días después confirmó la propia presidente en la Fería del Libro de la villa de Madrid. Se presentaría a liderar el Partido Popular de la capital de España por el hecho de que es «mujer» y puede hacer «2 cosas al unísono», a pesar de que «sobre todas las cosas» se declara líder autonómica.

La líder autonómica aseguró que puede «de manera perfecta» trasladar «la ilusión del cuatro de mayo de las urnas asimismo a un partido que ahora se encara a las municipales y unas generales». El malestar sobre las declaraciones de la presidente no fueron ocultas por la bóveda del partido, que se hallaba preparando la convención nacional que se festeja a primeros de octubre y que pretende relanzar a Pablo Casado para auparlo en dos mil veintitres a La Moncloa.

Se estimaba que la presidente dejaba en segundo plano al líder del partido, copando titulares, con lo que Casado evitó respaldar explícitamente a Ayuso y metió a Almeida en la carrera por encabezar el Partido Popular de la capital de España. Tanto la presidente madrileña como el regidor de la capital de España tienen «mucho peso», aseveró Casado a lo largo de un desayuno informativo frente a la presencia de los dos líderes. Todo brincó por los aires. Almeida no se había planteado concurrir a encabezar el Partido Popular y se vio envuelto en una disputa con su, como se llaman entre ellos 2, «partner».

A causa de ahí, todo fueron cruces de acusaciones entre los partidarios de respaldar a Ayuso y los que preferían proseguir las tesis de Génova. Desde el partido aseguraron que no era hora de abrir el discute sobre la sucesión de Pío García Escudero hasta el momento en que no se acercara la data de festejar el congreso regional. Todavía quedan 9 meses, y mientras que Almeida, ya en el fango, aseguró que no tocaba adelantar el Congreso, Ayuso se afanaba en producir presión a fin de que se celebrara «lo más pronto posible».

Una presidente que halló un apoyo signifcativo por su relevancia. La batalla subió de temperatura cuando Esperanza Aguirre rompió su silencio, apoyó a Ayuso y criticó a «los chiquilicuatres» que hay en Génova. Para la vieja ‘lideresa’, presentar una candidatura que le haga competencia a Ayuso -como hizo Casado con Almeida- y ponerle trabas internas a la presidente, es asistir a Sánchez«, en referencia al presidente del Gobierno.

Las declaraciones de Aguirre removieron todavía más las aguas y los ánimos y cabreos fueron a más. Tanto que mientras que Almeida aseguró que charlaría con Aguirre, desde la sede nacional del partido, Teodoro Gracía Egea, respondió a a la exmandataria, dando en el peor recuerdo de la temporada de Aguirre: la corrupción. A la par que rechazó adelantar el congreso regional como pedía Ayuso, su ambiente y la expresidenta, García Egea recordó a la expresidenta Aguirre el daño que ha hecho la corrupción al Partido Popular.

«Hay un tema en el que coincido con ella y es que lo que destruyó al Partido Popular de la villa de Madrid fue la corrupción y es una cosa que nunca vamos a permitir. Creo que debemos continuar trabajando en lo esencial, que es dar a los españoles una opción alternativa que pueda mirar al futuro con optimismo y no con el fatalismo con el que el día de hoy nos agasaja Sánchez», manifestó.

Fue una tormenta que molestó a extensos ámbitos del Partido Popular nacional, asimismo en las distintas comunidades, que solicitaron dejar a un lado una disputa que absolutamente nadie comprendía. Si el relevo en el partido, que lleva con una gestora desde dos mil dieciocho, debía ser el más pacífico, por el extenso apoyo popular de Ayuso en la zona, se había transformado en una batalla vista por muchos como «un suicidio». La gente, aseguraban en el partido, no comprendía la batalla entre los dos líderes y alertaron del efecto negativo que tendría en las encuestas, más teniendo presente que el Partido Socialista Obrero Español, el primordial perjudicado de las elecciones autonómicas, está en pleno proceso para seleccionar a su secretario general y no estaban con discusiones públicas.

Ahora, cuando ya todo apunta a ello, semeja haberse firmado la paz entre Ayuso y Almeida. Por lo menos, de momento, desean poner de relieve su «enorme complicidad». Mas todavía quedan 9 meses para el congreso regional. Todo está abierto, si bien Ayuso asegura ir de frente y no deja de reiterar su pretensión de liderar el partido. Va a haber que ver, por último, a quien apoya la dirección nacional y si Almeida, que de momento no se lo había planteado, da un paso al frente.