La Consejería de Sanidad ha actualizado la Orden sobre el uso de la mascarilla en interiores tras el R. D. del Gobierno central a este respecto que entró en vigor el día de ayer miércoles y que el Ejecutivo madrileño ven impreciso e impreciso.

El texto se publicará en el Folleto Oficial de la Comunidad de la capital de España (BOCM) este viernes con lo que va a entrar en vigor y establecerá de forma genérica la recomendación de su uso para las personas frágiles (mayores de sesenta años, embarazadas e inmunodeprimidos) en cualquier situación de la actividad diaria en la que se vaya a tener un contacto prolongado con otras a una distancia menor de uno con cinco metros.

El texto normativo regional precisará además de esto que, cuando sea obligatoria, esta debe emplearse apropiadamente, de tal modo que cubra desde una parte del tabique nasal hasta la barbilla y no estar proveída de válvula exhalatoria, salvo en los usos profesionales para los que pueda estar recomendada.

Además de esto, en el caso de transportes públicos, la Comunidad de la capital española aconsejará su uso en puntos de tránsito, estaciones y andenes relacionados con medios de transporte público en el caso de aglomeraciones, si bien la normativa estatal no contempla esta indicación.

En el resto de los casos, se proseguirá lo establecido en el R. D. del Ejecutivo central, de tal modo que el uso de la mascarilla va a ser obligatorio en los centros, servicios y establecimientos sanitarios por la parte de trabajadores, visitantes y pacientes, con salvedad de las personas ingresadas cuando continúen en su habitación.

En centros sociosanitarios, solo trabajadores y visitantes que se hallen en zonas compartidas van a deber llevarla; y en los medios de transporte públicos de viajantes de forma general, salvo en estaciones y andenes, si bien la Comunidad de la capital española sí lo recomienda en estos puntos de tránsito, estaciones y andenes, en el caso de aglomeración.

Se recoge asimismo que no va a ser exigible su utilización a quienes presenten algún género de enfermedad o complejidad respiratoria que pueda verse agravada por este motivo, por su situación de discapacidad o dependencia, que no dispongan de autonomía para quitársela o presenten perturbaciones de conducta que lo hagan imposible.

Por último, en lo que se refiere a los centros de trabajo, con carácter general, no resultará preceptiva. Sin embargo, los responsables en materia de prevención de riesgos, conforme con la pertinente evaluación, van a poder determinar las medidas precautorias convenientes que deban implantarse, incluyendo el posible uso de mascarillas, si así se derivase de la referida evaluación.

En el resto de campos, incluyendo el enseñante, no es obligatoria su utilización desde la entrada en vigor del Decreto estatal el pasado veinte de abril.