La morera centenaria situada entre el PaSeo de la Dirección y la calle Alberdi podría estar amenaza frente a la inminente construcción de residencias en la parcela donde se sitúa. Los vecinos del distrito de Tetuán consideran a este árbol histórico un símbolo de un “barrio expropiado” por lo que aguardan que el Municipio lo respete y sea integrado en la zona de flora del bloque de residencias.

“Esta morera es el único árbol que ha quedado en el distrito expropiado. Es especial, para nosotros es singular. Es un árbol de mucha edad que no puede ser trasplantado por el hecho de que se moriría”, reclama Marian Giménez, de la Casa Vecinal de Tetuán. Para los vecinos del distrito madrileño la protección de la morera va alén de su valor indiscutiblemente medioambiental: adquiere un viso simbólico al transformarse en el último resquicio de lo que fue el distrito de Tetuán ya antes de la rehabilitación.

Tras ponerse en contacto con los técnicos del Municipio de la capital española, los vecinos aclararon la especie del árbol centenario. Desde el Consistorio aseguraban que se trataba de un ailanto y, por ende, no procedía a su protección. Una vez aclarado que se trataba de una morera, los técnicos la rodearon con unas vallas de obra que pretenden resguardar su espacio. Como han denunciado los vecinos, en diferentes ocasiones ha estado rodeada de basura y sin ningún género de cuidado.

«Nuestra lucha es que sea una zona de singular protección»

Ahora, un cartel situado en exactamente la misma parcela podría vaticinar un futuro dudoso para la morera. En su mensaje se puede leer que una torre de residencias de titularidad pública va a ser levantada en exactamente el mismo solar. Es esta construcción la que temen los vecinos pueda terminar con el árbol centenario. “Nuestra lucha es que se integre en la flora de las residencias, aun ponerlo como una zona de singular protección”, expone Marian desde la Casa Vecinal.

Dada esta situación, la asociación de vecinos ha decidido arrancar una recogida de firmas en Change.org, en la que apela de forma directa al Municipio de la villa de Madrid y al área de Medio ambiente y Movilidad para pedir la protección del árbol a lo largo de las obras. En la solicitud los vecinos explican la relevancia de esta morera para el barrio:

“Queremos trasmitirle, el valor de una fácil morera, única superviviente de los múltiples árboles que allá existían. La morera habitaba al lado de almendros, higueras, fresnos, olivos y otros árboles singulares. Lo que precisamos es que nuestra morera, la de todos, quede a salvo de cualquier tentación de arrancarla, frente a los posibles equipamientos futuros que allá estén proyectados o se vayan a edificar. Tanto es así, que la morera de la calle Alberdi, es un distintivo para el vecindario, una memoria viva del distrito de Tetuán”.

Por medio de este texto los vecinos muestran el valor simbólico de la morera que trasciende lo meramente medioambiental: es un “símbolo de resistencia del barrio” y como tal, los vecinos aguardan se resguarde y forme un homenaje a los expropiados del PaSeo de la Dirección. No obstante, el Municipio planea trasplantar la morera centenaria, conforme han informado fuentes del área de Medio ambiente a este medio. «Se estudia para hacerlo en las mejores condiciones«, aseguran desde el Consistorio.

La especulación urbanística en el distrito de Tetuán

Marian Giménez explica al comienzo de una charla con este medio que el de Tetuán es un “barrio expropiado”, víctima de la especulación urbanística que empezó ya hace treinta años. “Antes toda esta zona era de casas bajas, una barriada que tenía una fisionomía de mucha migración y de gente que se había construido sus casas”, especifica.

Tras los planes y proyectos de rehabilitación urbanística impulsados en pleno bum inmobiliario, las casas bajas se destrozaron y sus vecinos fueron expropiados y realojados en otras residencias. “Todas esas casas se han destruido, estaban en mejores o peores condiciones, mas se podría haber invertido a fin de que el distrito preservase su fisionomía. Había casas que eran verdaderos tesoros con, aun, pozos, con su patio… Hablamos de un distrito expropiado”, afirma Marian.

Residencias próximas a la morera en el distrito de Tetuán (Foto: Chema Barroso)

El fin último era edificar residencias y, conforme cuentan los vecinos, asimismo hubo promesas de equipamiento para el distrito como centros de salud, escuelas infantiles o polideportivos. No obstante, esta operación, que se saldó con decenas y decenas de desalojos, ha resultado en la construcción de dos torres de residencias de gran lujo, a las que solo personas con un “nivel adquisitivo elevado” pueden acceder. Al tiempo que los solares lindantes del PaSeo de la Dirección -en los que se prometieron infraestructuras públicas- prosiguen vacíos.

El drama de la expropiación

“Ahora tenemos unas torres de gran lujo que rompen con la fisionomía de nuestro distrito. Torres que van a ser alcanzables solo para gente con un nivel adquisitivo altísimo. El resto de gente ha sido expropiada y realojada, aún hay gente aguardando a unas residencias públicas”, cuenta Marian, que ansía el distrito de Tetuán como lo conoció.

“Todo es fruto de la especulación inmobiliaria”

Ahora este distrito -situado en el norte de la capital- supone un punto clave en la rehabilitación de la zona y se halla enmarcado en la Operación Chamartín. En verdad, el propio PaSeo de la Dirección es una vía directa hacía allá. “Todo es fruto de la especulación inmobiliaria”, aseguran desde la Casa Vecinal.

Aún con vecinos aguardando la recolocación, el Municipio prometió casas nuevas afines a las que habitaban si bien situadas en altos edificios. Fueron ochocientos las familias expropiadas en Tetuán a las que el Consistorio compensó con cuarenta y seis euros por residencia. Fueron múltiples las parcelas expropiadas, en las que se edificaron nuevas residencias y donde, a su paso, destrozaron toda la flora de la zona.

Obras próximas a la morera de Tetuán (Foto: Chema Barroso)

Si bien la modernización del distrito es bienvenida, los vecinos lamentan que con ella se haya acabado con la fisionomía que sostenía. Para ellos, primaba la reforma y la inversión en lo ya construido en vez de su total destrucción. A ello se agrega las bajas recompensas ofrecidas por la parte del Municipio, que suponían un tercio de lo que sus dueños pagaron en un inicio por ellas.

Tras el drama que supuso de la expropiación en Tetuán, los vecinos reúnen su última esperanza en la protección de la morera, como último signo de resistencia de lo que entonces fue este distrito. “Nos nos tememos que cuando se comiencen a hacer las residencias nos hagan seleccionar entre estas y la morera. Entonces eso sería un chantaje”, lamenta Marian.