La Fundación Mutua Madrileña apoya nueve proyectos de investigación de centros de salud madrileños

Ignacio Garralda, presidente del Conjunto Mutua, al lado del señalado cirujano reconstructivo Pedro Cavadas.

«Afianzar la estructura científica de este país». Con este propósito define Ignacio Garralda, presidente del Conjunto Mutua, las ayudas a la investigación biomédica que la Fundación Mutua Madrileña ha entregado este jueves a veinticuatro responsables de proyectos en centros de salud nacionales. Específicamente, las ideas premiadas se desarrollarán en diecisiete centros médicos situados en once urbes de nueve comunidades autónomas diferentes.

En esta XVI Convocatoria Anual de Ayudas a la Investigación en Salud, la corporación destina más de un par de millones de euros al impulso de renovadores tratamientos, técnicas y terapias en áreas como la oncología, los trasplantes, las enfermedades extrañas y la traumatología. «Nos sobra talento y no debemos abandonar a estar en la vanguardia de la ciencia«, ha remarcado Garralda, que asimismo ha puesto en valor la relevancia de estimular la cooperación entre estudiosos de diferentes comunidades para lograr una «mayor vertebración del sistema nacional de salud».

A tal fin, este año se ha incluido una nueva categoría, con partida económica concreta, en la que se premia el trabajo conjunto de estudiosos de centros de salud de por lo menos 4 comunidades. Por otra parte, como en ediciones precedentes, la Fundación Mutua no ha obviado la tarea altruista de quienes salvan vidas fuera de nuestras fronteras y ha concedido ayudas a 5 profesionales que lideran proyectos de colaboración en Kenia, El Salvador y Etiopía.

La elección de las propuestas ha recaído sobre el Comité Científico de la Fundación, que capitanea el doctor Rafael Matesanz. El asimismo autor de la Organización Nacional de Trasplantes ha valorado de qué forma en los años que más acuciaba la crisis, la Mutua «sostuvo el ahínco inversor en investigación» y ha lamentado de qué manera muchos jóvenes se han visto obligados «a abandonar a sus aspiraciones o bien emigrar». En consecuencia, uno de los criterios seguidos para conceder estas becas es que los estudiosos que dirijan el estudio no superen los cuarenta años, con la meta de impulsar sus carreras.

Las veinticuatro ideas distinguidas van a tener una duración mínima de un año y máxima de 3 y se realizarán en centros hospitalarios pertenecientes a ciertos Institutos de Investigación Sanitaria acreditados en España. Entre ellos, el Instituto de Investigación Centro de salud doce de Octubre, el Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria (IRYCIS), el Instituto de Investigación Sanitaria Centro de salud La Paz (IDIPAZ), la Unidad de Ciencias Neurológicas de la capital de España y la Fundación de Investigación HM Centros de salud de la capital española. Estos 2 últimos enmarcados en el cuadro médico de Adeslas, la compañía líder en seguros de salud que es parte del Conjunto Mutua.

la villa de Madrid, la comunidad que acapara más estudios premiados

El doctor Francisco Hernández Oliveros (Foto: Chema Barroso)

Francisco Hernández Oliveros lidera al equipo del Centro de salud La Paz que implantará un programa clínico de donación pediátrica en asistolia controlada con el empleo de bomba de perfusión normotérmica. Con este estudio se pretende «optimar el trasplante de órganos sólidos de donantes a corazón parado», explica. La investigación se centra en los pequeños al tratarse de «la población que más tiempo pasa en lista de espera y que tiene la mayor tasa de mortalidad».

El doctor, especialista en cirugía pediátrica, alterará la técnica para sostener la funcionalidad de los órganos con esta bomba artificial, que jamás ya antes se ha empleado en infantes. Paralelamente, asimismo desarrollará al lado de sus compañeros «un modelo experimental que va a tratar de probar la valía del intestino logrado en asistolia«, un tejido que acostumbra a descartarse por su sensibilidad a la isquemia.

Además de esto, la ayuda de Mutua asimismo cubrirá la capacitación del personal sanitario implicado. En conjunto, más de cuarenta personas participan en el equipo de trasplante pediátrico del centro.

Doctora Sonia Mayo de Andrés. (Foto: Chema Barroso)

Por su lado, Sonia Mayo de Andrés dirige un equipo de 6 jóvenes estudiosos del Centro de salud doce de Octubre que empleará técnicas de secuenciación masiva y análisis bioinformático para la caracterización molecular del perfil genético de los pequeños con epilepsias refractarias. La doctora ha descrito este «estudio conduzco» como una ocasión para tratar a pacientes «cuya medicación actual no da resultado».

Para localizar un diagnóstico y orientación de tratamiento atinado, va a trabajar con 2 conjuntos. Por una parte, 7 familias a las que han efectuado «muchos estudios moleculares que presentan nosologías genéticas» y, por otro, «7 personas que no han sido sometidas a ningún estudio genético y de las que no se sabe la causa que provoca la epilepsia». También, valorarán si las herramientas que se aplican al diagnosis -el análisis del genoma completo y los paneles dirigidos a genes específicos- «son útiles»

2 testimonios emocionantes

La Fundación Mutua contó con 2 convidados singulares en el acto de entrega de las ayudas. El reconocido doctor Pedro Cavadas, microcirujano reconstructivo que puede alardear de haber acometido el primer injerto de manos y antebrazos del planeta, cerró el acontecimiento con un alegato en el que defendió la cooperación público-privada en la promoción de la investigación en salud.

«Algo tan serio como la investigación médica no puede depender de vientos políticamente alterables; no caigamos en la estupidez monumental de rehusar las aportaciones privadas», expresó el galeno en una alocución en la que festejó «la calidad humana y la humildad» de los presentes en la sala.

El testimonio más enternecedor, como el propio Cavadas reconoció, lo pronunció Helena Carpio Anguita, presidente y creadora de la Asociación Familia GA y madre de una pequeña de 6 años con aciduria glutárica, una enfermedad extraña. «Sentía que tenía una pequeña a la que no sabía cuidar y que abandonaba a mis otros 2 hijos, mas en ese cuerpo estaba mi hija, a la que debía asistir a salir», narró.

Carpio agradeció a los doctores que hallaron un diagnóstico temprano y a las profesoras que han hallado un procedimiento a fin de que su hija evolucione. En una alocución que conmovió al público, tanto por la fuerza que le imprimió esta madre coraje como por el alentador mensaje que emitió, agradeció que entidades como la Fundación Mutua apuesten por la investigación de estas nosologías que, por su menor incidencia, tienen más limitado el acceso a recursos para buscar nuevos tratamientos.

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