El portavoz del Gobierno de la Comunidad de la villa de Madrid y Consejero de Educación, Enrique Ossorio, ha asegurado que el protocolo en el Centro de salud Clínico se prosiguió estrictamente y que la interrupción voluntaria del embarazo de una mujer bajo riesgo de gestación no pudo hacerse en este centro hospitalario pues todos y cada uno de los médicos del servicio de ginecología ejercitaron su derecho a la objeción de conciencia.

“Todo lo que ha sucedido es correcto”, ha asegurado el portavoz en la conferencia de prensa siguiente al Consejo de Gobierno tras explicar que no es posible quebrantar un derecho esencial como la objeción de conciencia, todavía siendo este un caso en el que la salud de la madre estaba en riesgo y la supervivencia del embrión no estaba garantizada.

Se ha apoyado Ossorio en un informe emitido por el Instituto de Médicos de la capital de España en el que aprueban plenamente la actuación de la Administración y del Centro de salud con este caso. Además de esto, el portavoz ha detallado que la derivación a una clínica privada es parte del protocolo de actuación frente a un caso como este, en el que todos y cada uno de los profesionales sanitarios cualificados de un centro hospitalario objetan de conciencia.

Del mismo modo, ha insistido Ossorio en que la interrupción del embarazo a esta mujer en una clínica privada no le ha supuesto ningún costo económico en tanto que lo acepta la Consejería de Sanidad en razón del derecho al aborto.