Con el sueño olímpico en reposo, la capital de España traslada sus anhelos al sello Unesco. Este domingo se va a conocer el fallo de su Comité Ejecutivo, que va a decidir si eleva o bien no el Paisaje de la Luz a la categoría de Patrimonio Mundial. La candidatura se sosten en la excepcionalidad de un florecimiento natural, artístico y científico compasado en torno al primer paSeo arbolado de Europa, el del Prado, y a los Jardines del Buen Retiro. El camino para probar el valor universal de este paisaje cultural empezó en dos mil catorce y acaba el día de hoy, 3 legislaturas a través de, con la convicción de que la urbe no merece seguir como la única gran capital europea excluida de la lista.

El resolución final se sostendrá como una incógnita hasta el final. Se precisan los votos convenientes, por lo menos, de catorce de los veintiuno países que conforman el jurado este año. La capital de España no parte con el beneficio ya concedida a doce de las veinticinco candidaturas: una recomendación directa para ser reconocidas como Patrimonio Mundial. Sin embargo, la villa de Madrid continúa optimista una vez constatado que cuando menos el PaSeo del Prado sí reúne la calidad requerida.

Icomos, organismo que asesora a la Unesco, de esta forma lo determinó al paso que recomendó no incluir el Retiro en la propuesta al no ver la conexión entre las dos partes. El Municipio matritense no accedió a mutilar la candidatura al comprender que perdería su esencia y argumentario, mas si recibe el ‘no’ de Naciones Unidas podría presentar el PaSeo del Prado a solas en el futuro.

Las claves del Paisaje de la Luz

La candidatura madrileña encomia un planteamiento de urbe revolucionario auspiciado bajo el reinado de la Casa de Austria y continuada con la de Borbón. El PaSeo del Prado, creado en mil quinientos cuarenta, poco antes que Felipe II estableciese la capitalidad del Reino en la capital española, supone una introducción vanguardista de la naturaleza en el urbanismo europeo. Un modelo revolucionario de alameda en la mitad de una ciudad que se exportará a otras urbes de la Península Ibérica, como la Alameda de Hércules en Sevilla, y que se transformará en universal tras desembarcar en los territorios de ultramar del imperio hispano y ser copiada en la Alameda de México, a fines del siglo XVI, y en el PaSeo de los Descalzos de la ciudad de Lima, en el XVII.

La apuesta por la naturaleza urbana se completará con la construcción de los Jardines del Buen Retiro cara mil seiscientos treinta ordenada por Felipe VI, el mayor coleccionista de arte de su temporada. Se instalan allá por su proximidad con el PaSeo del Prado y quedan vinculados de forma angosta hasta nuestros días siendo el centro de la Corte de la Corona a lo largo de más de trescientos cincuenta años y escenario del Siglo de Oro de la cultura nacional.

La Ilustración llega a España con los Borbones y es Carlos III quien imprime al eje Prado-Retiro las ideas ilustradas del siglo XVIII. Los Jardines se abren al disfrute libre de la ciudadanía y en este área se edificarán edificios dedicados a la investigación y la difusión del conocimiento. El Paisaje de la Luz se resalta como columna vertebral de la ciencia merced a la inauguración del Gabinete de Historia Natural, el día de hoy el MuSeo del Prado, el Real Observatorio de la villa de Madrid y el Real Jardín Botánico.

Ya en el siglo XIX se configura el distrito de los Jerónimos y la zona se marcha poblando de impresionantes edificaciones que se emplearán como sedes de instituciones culturales, políticas, sociales, científicas y económicas como el Congreso de los Miembros del Congreso de los Diputados, el Banco de España, la Real Academia de la Lengua De España o bien la Bolsa. También, la primordial estación de tren, Atocha, se situará exactamente en el comienzo del PaSeo del Prado coronándose como puerta de entrada a la urbe.

En nuestros días, el perímetro que delimita el Paisaje de la Luz prosigue preservando los valores con los que se fue configurando durante 4 siglos. Ahora, además de esto, resalta como epicentro de la manifestaciones sociales más tumultarias, como las marchas feministas o bien la del Orgullo LGTBI, y de acontecimientos populares, políticos, festivos o bien deportivos como la Feria del Libro o bien la final de la Vuelta Corredor.

Palacio de Cristal de El Retiro (Foto: Chema Barroso)

7 años de trabajo

El ‘sueño’ de entrar en la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco no se remonta tan atrás en el tiempo como el olímpico, mas ha ido cogiendo forma durante 7 años. El Municipio de la capital española, encabezado entonces por Ana Botella, anunció en dos mil catorce su pretensión de anotar la candidatura conjunta del PaSeo del Prado y el Retiro. Se creó un conjunto de trabajo técnico integrado por profesionales especialistas en Patrimonio del propio Consistorio, de la Comunidad y de universidades madrileñas.

Se comenzó entonces la preparación de un dossier que al final ha alcanzado los mil quinientos folios con documentación histórica que prueba la relación entre el Prado y el Retiro y los valores universales que este conjunto representa. En la redacción de este expediente se implicó el próximo equipo de Gobierno, con Manuela Carmena como regidora. En el mes de abril de dos mil dieciocho, el Consejo de Patrimonio Histórico dirigido por Luis Lafuente dio luz verde a que el Paisaje de la Luz se presentase en el primer mes del año de dos mil diecinueve frente a la Unesco.

Dicha corporación comunitaria confirmó en el mes de abril de ese dos mil diecinueve que la de la capital de España sería una de las treinta y cinco propuestas a valorar ese año. Ya en el mes de octubre, con José Luis Martínez-Almeida como regidor, el evaluador de la Unesco visitó in situ la candidatura, manteniéndo múltiples asambleas con el propio regidor y con los técnicos del Municipio. Un mes después, una delegación técnica se presentó en la ciudad de París en la sede de Icomos para solucionar las dudas surgidas cerca de la propuesta.

El Gobierno municipal aumentó su apuesta por la candidatura a inicios de dos mil veinte, creando una nueva jefatura de servicio de Difusión y Patrimonio Mundial. La pandemia forzó a anular la asamblea del Comité Ejecutivo que debía seleccionar los nueves recursos Patrimonio Mundial en Fuzhou, China. La cita se postergó hasta dos mil veintiuno y se festeja el día de hoy mismo.

En este último año, el diseñador Manuel Estrada, Premio Nacional en esta disciplina, ha creado el logotipo y la marca del Paisaje de la Luz. Se desveló asimismo el informe del organismo consultor Icomos, el que aconsejaba quitar el Retiro de la propuesta. la capital española obvió el consejo y trazó una estrategia robustecer los razonamientos históricos que acreditan el carácter inseparable del parque con el PaSeo del Prado. Una certidumbre de la que han tratado de persuadir a los embajadores de los países miembros del Comité.

Si consigue convencer a por lo menos catorce de las veintiuno naciones votantes logrará encumbrar el Paisaje de la Luz a la categoría de Patrimonio Mundial. Se transformaría de esta manera en el quinto bien de la zona en ostentar tal distinción tras el Monasterio de El Escorial, el casco histórico y Universidad de Alcalá de Henares, el paisaje natural de Aranjuez y el Hayedo de Montejo. Con esta posible nueva integración, España afianzará su tercer puesto en el ranking global, con cuarenta y nueve conjuntos culturales o bien naturales con el sello Unesco, solo superada por China y también Italia. Este honor atraerá turismo a la urbe y, sobre todo, confirmará el sentir general de los madrileños de que vivir el PaSeo del Prado y el Retiro es una experiencia inusual.