El Municipio de la capital de España suprimió doscientos cincuenta y uno chabolas dedicadas esencialmente al trapicheo de drogas, más conocidas como ‘narcochabolas’ el año pasado, conforme datos proporcionados por el Área del Desarrollo Urbano.

Específicamente, los técnicos y grúas municipales desarticularon en el distrito de Chamartín setenta y tres ‘narcochabolas’, once en Urbe Lineal, veintidos en Moratalaz, dos en Puente de Vallecas, treinta y nueve en Villa de Vallecas (veintiocho de ellas en la Cañada Real Galiana), seis en Hortaleza, dieciocho en Tetuán, tres en Carabanchel, dos en Fuencarral-El Pardo, y ochenta y cinco en Villaverde, el distrito con más intervenciones, en concreto una tercera parte del total.

Exactamente en Villaverde, esta semana desocuparon y demolieron un narcopoblado chabolista situado en la calle San Bonifacio y la precedente en la calle Carbón de Villaverde, al lado de la Avenida de Andalucía, donde había veinta infraviviendas en las que se adquiría y vendía drogas. Y en los últimos meses otras en las calles San Dalmacio y San Nomberto.

En estas zonas se están generando asentamientos itinerantes de personas dedicadas al trapicheo de drogas y otras actividades, que acostumbran a rechazar el apoyo del Samur Social que siempre y en todo momento se les ofrece. «El mensaje que lanzamos es que la capital de España no es urbe para la ocupación y vamos a batallar contra eso y todos y cada uno de los inconvenientes que produce a la sociedad», señaló este martes en San Bonifacio el concejal encargado Mariano Fuentes, quien además de esto ha señalado la necesidad de mentalizar a los jóvenes sobre la drogodependencia.

El Municipio, desde todas y cada una de las áreas implicadas, está actuando desde dos mil diecinueve para eliminar las chabolas y los asentamientos ilegales. En estas actuaciones intervienen, aparte del servicio de disciplina del Área de Desarrollo Urbano, la Policía Municipal, la Junta de distrito y los Servicios Sociales.

Una vez eliminado el ‘narcopoblado’, la propiedad tiene el compromiso de adecentar y vallar ese solar y de tenerlo en buen estado. Sin embargo, habitualmente los dueños se despreocupan de esta obligación y los drogodependientes y los camellos vuelven a asentarse en exactamente las mismas zonas, en tanto que cuentan con clientes del servicio fijos.