Por MDO/E.P.

El vicepresidente segundo del Gobierno y aspirante de Unidas Podemos en las autonómicas de la capital española, Pablo Iglesias, ha aceptado que el martes próximo va a ser seguramente su último Consejo de Ministros. Eso supone que va a dejar el Ejecutivo ya antes de lo previsto, dado a que la Ley Electoral de la Comunidad de la villa de Madrid considera «ineligibles» a los aspirantes que sean miembros del Gobierno estatal, lo que incluye a «el presidente y los miembros del Gobierno de la nación», como sus «secretarios de Estado».

De este modo lo ha reconocido a su salida del Pleno del Senado, siendo preguntado por los cronistas sobre esta regla, que establece esa restricción en una de sus disposiciones. Conforme esta ley, para ser aspirante, Iglesias debe dejar el Gobierno un día antes que se registren las candidaturas, plazo que expira el próximo miércoles treinta y uno de marzo.

El contenido de la ley electoral madrileña altera los planes que en un comienzo tenía Iglesias de continuar en el Gobierno un mes más y dejar su cargo de vicepresidente a mediados de abril, justo antes que arrancara la campaña electoral.

En una entrevista en Telecinco, Iglesias comentó que dejaría el escaño en un instante simbólico, aunque no concretó en qué momento tenía pensado hacerlo. «Cada cosa a su tiempo», apuntó cuando se le preguntó si barajaba hacerlo el catorce de abril, que es el aniversario de la proclamación de la II República de mil novecientos treinta y uno.

Iglesias ha aprovechado su intervención en el Pleno del Senado de este martes, como contestación a una interpelación del PNV, para indicar que era su «última intervención» en esta cámara, y para agradecer a todos, asimismo a la bancada que le «sisea», tras lo que ha recibido el aplauso de una parte del graderío. «Ha sido un honor discutir con , tanto desde la bancada del Gobierno como compareciendo en comisión. He aprendido de todos «, ha apostillado.

El vicepresidente, que anunció justo hace una semana su resolución de dejar el Gobierno y saltar a la política madrileña, se había marcado como objetivo que su último mes en el Ejecutivo sirviese para dejar encarrillada la ley de residencia, la ley trans o bien ciertos aspectos de la derogación de la reforma laboral, cuestiones todas y cada una con las que Unidas Podemos sostiene esenciales discrepancias con el Partido Socialista Obrero Español.

Desde el campo socialista del Gobierno han eludido entrar a comentar los tiempos que manejaba Iglesias para dar este paso, y han asegurado que el hecho de que la salida del líder ‘morado’ se genere tarde o bien temprano no va a influir en la acción del Ejecutivo, conforme las fuentes consultadas.

Al respecto, estas fuentes han explicado que Iglesias no participa de forma directa en las negociaciones sobre los temas específicos y que piensan que va a continuar teniendo la última palabra sobre la postura que adopten los ‘morados’ si bien ya no esté en el Gobierno, con lo que el resultado va a ser exactamente el mismo.

Segunda rehabilitación del Gobierno

La renuncia del líder de Podemos la semana próxima precipitará por su parte la segunda rehabilitación del Gobierno que debe acometer el presidente, Pedro Sánchez, desde el instante en que se conformó la alianza en el mes de enero del año pasado. El traspaso de carteras se generará ese martes o bien, más tardar, el miércoles, conforme ha podido saber Europa Press.

Esta vez, los cambios van a consistir en que la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, va a pasar a ser vicepresidenta, transformándose en la primordial interlocutora de Unidas Podemos en el Gobierno. Sin embargo, ya no ocupará la vicepresidencia segunda, como Iglesias, sino más bien la tercera, para no quedar sobre la ministra de Temas Económicos, Nadia Calviño, que ahora va a ser la segunda vicepresidenta.

Además de esto, está previsto que entre en el Gobierno, como ministra de Derechos Sociales y Agenda dos mil treinta, la presente secretaria de Estado de Agenda dos mil treinta, Ione Belarra, una de las primordiales líderes de Unidas Podemos, y de las más críticas con las renuencias del Partido Socialista Obrero Español a admitir las propuestas de los ‘morados’ y, específicamente, con la ministra de Defensa, Margarita Robles.