Activistas del movimiento Extinction Rebellion han cortado este viernes la Gran Vía en una acción de queja para demandar el reconocimiento legal de los crímenes ambientales masivos. En un instante de su «acción de desobediencia civil no violenta», han representado un entierro de las especies. «Con el desfile de las especies conminadas y la escenificación de sus cadáveres, Extinction Rebellion instala en plena calle el escenario de máxima catástrofe que es nuestra extinción», apunta la entidad. Los participantes han terminado siendo retirados de la vía para reiniciar la circulación.

El movimiento internacional se ha unido a la fundación Fibgar en la campaña internacional Stop ecocidio para demandar que la destrucción masiva de la naturaleza se reconozca como un crimen internacional, llamado ‘ecocidio’ en el Derecho.

La organización ha recordado que en solo un año desaparecen las especies animales que se hubiesen perdido en cien años y el cuarenta por ciento de las especies vegetales están bajo riesgo de extinción. «El ritmo de extinción se acelera», aseguran, y de ahí que salen a la calle «para resguardarnos contra la delincuencia ambiental a gran escala, que amenaza nuestras vidas y la vida de todas y cada una de las especies».

Extinction Rebellion ha recordado que Bélgica pidió el treinta de diciembre dos mil veinte que el ecocidio se incluyese en el Tratado de la ciudad de Roma que regula el derecho internacional y ya está gestionado el reconocimiento de este crimen en su derecho nacional y en Francia, en el mes de junio dos mil veinte, fue la ciudadanía, reunida en reunión ciudadana climática, quien solicitó al gobierno y al parlamento el reconocimiento jurídico inmediato del ecocidio y de los límites planetarios.