En el calendario académico, el mes de junio toma una relevancia esencial. Para unos supone el fin de las clases y el comienzo de las ansiadas vacaciones veraniegas, mas para otros pupilos es el instante de probar fuera de sus centros frecuentes y de sus profesores -exactamente los mismos para muchos que han estado con ellos a lo largo de años- todo cuanto saben.

Esta vez la Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EvAU) festejará su convocatoria ordinaria del siete al diez de junio en la Comunidad de la capital de España, al paso que la convocatoria excepcional va a ser entre el seis y ocho de julio, tal como se recoge en el Folleto Oficial de la Comunidad de la capital española (BOCM) y como ya consta en las webs de las universidades madrileñas. Además, en el caso de la convocatoria de junio se reservará el once de junio para coincidencias o bien incidencias, mientras que la convocatoria excepcional reservará el viernes nueve de julio para las coincidencias o bien incidencias.

Pese a que este año la situación sanitaria está más normalizada y el conocimiento común de de qué manera encarar la pandemia es más extenso, las limitaciones y los rigurosos protocolos prosiguen actuales. No obstante, fuentes de la Consejería de Educación y Universidades de la Comunidad de la villa de Madrid, área dirigida en nuestros días por Enrique Ossorio, señalan a Madridiario que están “perfectamente preparados” para el conveniente desarrollo de la prueba y que se sostienen en “estrecho contacto con los vicerrectores que son parte de la comisión organizadora” para asegurar que todo se efectúa de forma normal.

“Si ya fuimos capaces de festejar una EvAU ejemplar en dos mil veinte y si hemos podido festejar exámenes ordinarios presenciales en este curso sin una sola incidencia de contagios, ahora esa experiencia amontonada es una garantía añadida para una EvAU segura en dos mil veintiuno”, afirman a este diario desde la consejería. En este sentido, las universidades madrileñas van a respaldarse en las recomendaciones dadas por el Ministerio de Universidades y en la normativa decretada por la Comunidad de la villa de Madrid, al paso que cada centro universitario cuenta de forma individual con un plan de contingencia propio.

De esta manera, el documento ministerial recoge como medidas generales de prevención de la transmisión del virus el mantenimiento de la distancia de seguridad de por lo menos 1’5 metros, limitar los contactos reduciendo el aforo de los diferentes espacios, negativa de acceso a los centros de examen para aquellas personas con síntomas, positivos diagnosticados -con o bien sin síntomas- o bien en periodo de cuarentena por contacto estrecho. Además de esto, se deberá realizar una higiene de manos con agua y jabón o bien solución hidroalcohólica, y empleo obligatorio de la mascarilla salvo los casos inusuales recogidos en la regla.

Por la parte de la consejería apuntan a este diario que “todo está a punto” y que este año -tras la salvedad que representó la EvAU del curso pasado por motivo de la crisis sanitaria que hizo que se celebrara en el mes de julio- se vuelve “al calendario ordinario, mas se sostiene la celebración de las pruebas en un día más y con modelos de exámenes flexibles y con criterios de corrección afines a los de 2020”. En este sentido, Rosa María de la Fuente, vicerrectora de Estudiantes de la Universidad Complutense de la capital de España (UCM), explica a Madridiario que “la prueba sostiene mayor optatividad” por el hecho de que, pese a que este curso ha sido “más normal” que el pasado, para muchos estudiantes “no ha dejado de ser “complejo”.

Este año, como el pasado, “no hay un modelo A y un modelo B de examen como era frecuente, sino los pupilos pueden hacer su prueba de la mejor forma y como consideren en las opciones reguladas. Hay personas que critican este punto, mas personalmente creo que está realmente bien que se sostenga pues deja a los estudiantes, con independencia de si ha estado enfermo o bien si sus progenitores han estado enfermos, se ha tenido en situaciones de inseguridad, si ha tenido docencia presencial, virtual, si no tenía los medios, etc.., hacerlo lo mejor posible”, afirma.

Entre las cosas que se sostienen con respecto al año pasado está el llamado “desdoble” de pupilos en los centros de exámenes para asegurar las distancias de seguridad. “Tenemos que tener muy controlados los aforos, la distancia interpersonal, mas además de esto disminuir al mínimo la presencia de estudiantes en exactamente las mismas franjas, en exactamente los mismos espacios”, narra De la Fuente, que explica que así “el día siete únicamente van los estudiantes de Ciencias y el día ocho del resto de modalidades”, por poner un ejemplo.

“Eso hace que, por poner un ejemplo, en la UCM se vayan a examinar en torno a doce pupilos en diferentes espacios” y organizados basándonos en la concentración del “menor número de estudiantes posibles en todas y cada una de las franjas mientras que se sostienen zonas para los estudiantes con vulnerabilidad al Covid-diecinueve con un ambiente más controlado”, comenta la vicerrectora de Estudiantes de la corporación universitaria, algo que además de esto se repetirá en el resto de universidades pese a la alteración del número de pupilos que estas puedan acoger para las pruebas.

Además, desde la consejería de Universidades señalan que “algunas de las sedes pueden cambiar respecto al año pasado pues, en contraste a lo que sucedido entonces -al festejarse en el mes de julio-, en las datas de este curso se generarán coincidencias con exámenes finales de grado”, algo que no obstante aseguran que va a representar “un inconveniente organizativo serio tal como han trasmitido las propias universidades”, aseveración que corroboran desde la UCM. “En en caso de que llegado el instante se precisen mecanismos auxiliares de protección debido a una evolución desfavorable de la pandemia”, afirman desde la consejería, “la directiva general de Universidades activaría inmediatamente la coordinación con otras consejerías y áreas de administración, como Transportes o bien Seguridad y Emergencias”.

“El año pasado abríamos las facultades por primera desde el principio de la pandemia, mas este año han estado abiertas todo el curso”, comenta De la Fuente, que repite conque desde hace unos meses todos y cada uno de los circuitos asegurados basándonos en los protocolos de forma que esta EvAU la Universidad Complutense de la villa de Madrid va a acoger en un total de veintisiete sedes, diecinueve facultades y doscientos cuarenta y dos salas, a en torno ocho.500 pupilos. “La gran cantidad de circuitos que hemos puesto a predisposición es para asegurar que entre todos y cada uno de los pupilos, profesores o bien personal que asista a la prueba va a sostener en todo instante la distancia de seguridad de 1’5 metros”, cuenta la vicerrectora.

Del mismo modo, la presencia de todos estos estudiantes, en todo caso, no se dará de forma simultánea, cuenta la vicerrectora, que estima que van a ser en torno a cinco.000 los pupilos que en todos esos circuitos pueden coincidir. “No habrá jamás más de seis.000 pupilos examinándose al tiempo, en ningún instante, tenemos salas y espacios suficientes para cobijar con todas y cada una de las medidas de seguridad y sosteniendo las distancias a todos y cada uno de los estudiantes”, afirma, agregando que los llamamientos se hacen en las salas para eludir las aglomeraciones de estudiantes.

El año pasado, a pesar de las circunstancias, el noventa y dos,16 por ciento de los pupilos que se examinaron de la EvAU en la Comunidad de la capital española consiguieron la calificación de capaces y la convocatoria ensayó un acusado incremento en el número de presentados respecto a dos mil diecinueve en más de seis.000 personas. Los resultados implicaron un leve descenso con respecto a dos mil diecinueve cuando la tasa de aprobados fue del noventa y tres,11 por ciento, no obstante, esta vez desde las universidades no aguardan importantes cambios a este respecto.

“El año pasado, a pesar de todas y cada una de las circunstancias, hallamos poquísima desviación entre la calificación que conseguían los estudiantes en el Bachillerato y la que consiguieron en la EvAU, y de ahí que el número de aprobados fue muy similar”, narra De la Fuente, mientras que matiza que “que los institutos levantaron un tanto la mano y se inscribieron un ocho por ciento más de lo que se ha matriculado este año”. No obstante, apunta a este diario, “desde mi opinión y con lo que me afirman ciertos directivos de instituto, los chavales están muy preparados y son muy resilientes por el hecho de que han vivido todo el Bachillerato en estas circunstancia”, con lo que no duda en que los resultados van a ser buenos. “Se va a sostener la incesante y van a aprobar aproximadamente exactamente los mismos estudiantes que siempre y en todo momento, entre el noventa y dos y el noventa y tres por ciento del total que se presenten a la prueba”, asegura.