De pacto con lo expuesto por OMS (OMS), se puede comprender la esquizofrenia como “un trastorno mental grave por el que las personas interpretan la realidad de forma anormal”. La enfermedad afecta a la vida rutinaria de quien la sufre, en tanto que provoca una combinación entre “alucinaciones, desvaríos y trastornos graves del pensamiento y el comportamiento”. Pese a que no afecta a la consciencia ni a las capacidades intelectuales, en los casos más severos, puede llegar aun a resultar “incapacitante”.

A nivel del mundo, la esquizofrenia afecta a más de veintiuno millones de personas y es más usual en hombres (cuatro con cinco por ciento) que en mujeres (dos,9 por ciento), conforme el informe ‘Salud mental en datos’, publicado por el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España en el mes de diciembre de dos mil veinte. Por franjas de edad, la frecuencia es doble entre los veinte y los cuarenta y nueve años y se iguala desde los sesenta y cinco, apareciendo entonces un ligero incremento en las mujeres. A nivel social, es posible identificar un mayor grado de aparición en rentas bajas y bajísimas

La esquizofrenia afecta a veintiuno millones de personas en el mundo entero

Estudiosos del Centro de salud General Universitario Gregorio Marañón han descubierto ahora la relación entre el aislamiento, tanto objetivo, esto es, la ausencia de relaciones sociales, como percibido, o bien lo que es exactamente lo mismo, el sentimiento de sofocación asociado a la ausencia de relaciones significativas, y el desarrollo de trastornos mentales como la psicosis y la esquizofrenia. Para esto se han basado en el estudio genético sobre una muestra de tres mil cuatrocientos ochenta y ocho personas. De ellas, mil novecientos veintisiete presentaban un cuadro de esquizofrenia y mil quinientos sesenta y uno actuaron como controles sanos.

El análisis, vanguardista en su campo, ha sido desarrollado por el equipo de Celso Arango, directivo del Instituto de Siquiatría y Salud Mental del Gregorio Marañón y jefe del conjunto del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM). En específico, el trabajo ha sido dirigido por el genetista y también estudioso del Área de Siquiatría, Javier González Peñas, al lado de Álvaro Andreu Bernabéu y con la cooperación de diferentes conjuntos del CIBERSAM que participan en el Consorcio de Genómica Siquiátrica.

Los resultados de la investigación concluyen que hay un peligro genético compartido entre soledad y esquizofrenia. “Aunque ya existían numerosas patentizas epidemiológicas y clínicas a este respecto, no de este modo en el plano biológico. Nuestro estudio deja estudiar la cuestión desde la alteración genética y, en suma, ver de qué manera esta relación entre soledad y esquizofrenia trasciende lo puramente ambiental y se vincula con la información anotada en nuestro genoma”, explica González Peñas.

«La relación entre soledad y esquizofrenia es circular»

Otro aspecto atractivo derivado del estudio es que la conexión entre soledad y esquizofrenia, lejos de continuar siempre y en todo momento una misma dirección, es circular. “Ya se había constado que, en el momento en que el sujeto desarrolla la sintomatología, tiende a buscar un cierto aislamiento o bien, sencillamente, a sentirse más solo. Se trata entonces de determinar, desde la información genética, qué es ya antes, si el huevo o bien la gallina. Si es solo la enfermedad siquiátrica la que conduce a la soledad o bien a la inversa. Desde la información genética lograda podemos acabar que la relación se genera en los dos sentidos”, agrega González Peñas.

De la investigación se desprende asimismo que el peligro genético de desarrollar esquizofrenia desde la soledad puede tener un mayor peso en el caso de las mujeres que en el de los hombres. Esto, matizan los especialistas, no desea decir que las mujeres sean más frágiles al desarrollo de trastornos psicóticos por una cuestión genética, sino aquellas que se hallan en una situación de aislamiento o bien que atraviesan una etapa de mayor soledad son más propensas a establecer esta conexión entre las dos entidades. El rol de la mujer en nuestra sociedad, en un entorno donde se juzga considerablemente más la conexión social con el ambiente, siendo por consiguiente las relaciones humanas un pilar esencial en lo que se refiere al bienestar sicológico, podría ser la causa que se oculta tras esta vinculación.

Contexto pandémico

Pese a que el estudio empieza a fines de dos mil diecinueve, ya antes de la llegada del coronavirus a nuestras vidas, los responsables del mismo apuntan a que la pandemia y, de manera especial, el confinamiento impuesto entre marzo y junio de dos mil veinte, son contextos muy tendentes para la aparición y el desarrollo de todo género de trastornos mentales. Esto es debido a que, como ha quedado patente desde distintos estudios, han aumentado de forma muy notable los índices de soledad y aislamiento a causa de las medidas de limitación social adoptadas por los gobiernos de todo el planeta para intentar poner freno a la escalada de los contagios.

Confinamiento en la villa de Madrid. (Foto: Chema Barroso)

Con vistas al futuro, la vinculación entre soledad y esquizofrenia podría ser clave para comprender las relaciones genéticas con otros trastornos siquiátricos complejos, como el trastorno bipolar o bien el trastorno obsesivo apremiante. Asimismo con otras afecciones sicológicas como pueden ser la depresión, la ansiedad, el autismo, el trastorno por déficit de atención y también hiperactividad o bien el alcoholismo. Es por esta razón que, desde las instituciones, se debe poner el foco en prevenir y combatir las situaciones de aislamiento social como detonantes de diferentes géneros de enfermedades. Los propios científicos lo tienen claro: “tenemos la firme pretensión de proseguir estudiando en esta línea, puesto que estimamos que puede haber grandes descubrimientos, más todavía en el contexto actual”.

«Vamos a proseguir estudiando»

Las conclusiones de la investigación desarrollada en el Gregorio Marañón han conseguido una enorme influencia mediática e inclusive han conseguido trascender las fronteras de este país. Tanto es conque, tras las pertinentes revisiones y controles de calidad, el estudio ha sido por último publicado en la reputada gaceta científica Nature Communications. El texto puede consultarse acá.

¿De qué manera advertir la esquizofrenia?

El papel que juega el ambiente más próximo al individuo con trastornos sicológicos y siquiátricos, aseveran los especialistas, resulta esencial en la detección, el siguiente tratamiento y la prevención de posibles recaídas. De tal modo, resulta conveniente conocer lo mejor posible enfermedades como la esquizofrenia para advertir los síntomas de forma precoz y facilitar de este modo la intervención de los servicios médicos. Entre las primordiales señales que apuntan a un posible caso de esquizofrenia resaltan el insomnio y el cambio en los hábitos de sueño, la ansiedad, la irritabilidad, la pérdida de hambre, la falta de confianza cara su ambiente y el aislamiento o bien retraimiento social.

En la zona existen múltiples instituciones que prestan apoyo tanto a los propios enfermos como a sus amigos y familiares. Si sufre de esquizofrenia o bien conoce a alguien que atraviese una situación afín, no dude en contactar con las asociaciones especializadas en esta enfermedad, como la Asociación Madrileña de amigos y familiares de enfermos con esquizofrenia (AMAFE), la Federación Madrileña de Asociaciones pro Salud Mental (FEMASAM) o bien la Asociación Salud y Ayuda Mutua (ASAM), entre otras muchas. Los datos de contacto de las distintas agrupaciones pueden consultarse por medio de sus respectivas webs.

Además de esto, desde la Administración pública madrileña se pone a predisposición de los ciudadanos la Red de Atención Social a personas con enfermedad mental grave y perdurable, integrada por centros y servicios de diversa tipología que ofrecen programas para atender las necesidades de estas personas, apoyando la mejora de su autonomía y calidad de vida, fortaleciendo su integración en sociedad y ofertando apoyo a sus familias. El servicio dispone de más de seis mil quinientos plazas y su acceso está condicionado a la derivación por la parte de los Servicios de Salud Mental de referencia.