La escasez de logopedas en los centros de salud públicos de la villa de Madrid es una de las demandas del Instituto Profesional de Logopedas al lado de la Federación de Sanidad de CCOO en un escrito mandado a Enrique Ruiz Escudero, consejero de Sanidad de la Comunidad de la villa de Madrid. El documento reúne los inconvenientes a los que se encaran los pacientes que precisan este género de atención y plantea una serie de soluciones.

Las listas de espera para ser atendido por un logopeda en la Sanidad pública se cifran en el doble que en dos mil diecinueve y «apenas se ha contratado personal», conforme han explicado a Madridiario desde el Instituto de Logopedas. Además, la plantilla de logopedas en el Servicio Madrileño de Salud (Sermas) ha aumentado en los últimos 4 años «en solamente 6 personas, pasando de cuarenta y siete a cincuenta y tres», asegura el sindicato. Prácticamente la mitad de los centros de salud públicos de la zona carece de logopedas, «lo que supone que la actividad asistencial se está privatizando en estos centros», agregan.

El Centro de salud La Paz amontona mil doscientos pacientes aguardando para ser atendidos, de los que novecientos pertenecen a población infanto juvenil. El tiempo de espera medio para poder ver a un logopeda en este centro es de ciento cincuenta y ocho días en el turno de mañana y seiscientos treinta y cuatro en el de tarde cuando en dos mil diecinueve era de setenta y seis y sesenta y nueve días respectivamente. El primordial motivo de este incremento es la pandemia: «Ya antes veíamos a los pacientes en pequeños conjuntos y, además de esto, muchos pacientes dejaron de venir si bien los inconvenientes persistieran», declara Marta (nombre falso), profesional del Centro de salud doce de octubre. Los casos que trata el servicio de logopedia van desde de pequeños con retrasos simples del habla a otros con disfonías y disfragias ocasionadas por el propio Covid.

Desde la Consejería de Sanidad ignoran «de dónde saca CCOO los datos de la demora» e inciden en que «no tienen presente la actividad llevada a cabo en la Sanidad concertada«. Conforme el área dirigida por Escudero, en dos mil diecinueve se efectuaron ciento sesenta y 8 mil novecientos noventa atenciones de rehabilitación en logopedia; ciento 4 mil noventa y dos, en 2020; ciento veintiocho mil trescientos diez, en 2021; y ciento cincuenta setecientos cuarenta y cuatro, en dos mil veintidos.

Los organismos denunciantes demandan «la contratación de cien personas como la integración de la logopedia en los centros de salud y la Atención Primaria«, como ocurre con los fisioterapeutas.»No es muy normal que un pequeño deba ir a un centro de salud por vocalizar mal la r», demanda Marta. Otra de las propuestas se centra en la presencia de logopedas en institutos. El propósito principal es «reducir las listas de espera para ofrecer cobertura a aquellas personas que no se pueden permitir abonar un logopeda». Marta explica que «un centro de salud no es un sitio conveniente para tratar un pequeño con un inconveniente simple del habla».

El reparto de los logopedas entre los centros de salud asimismo se transforma en foco de la problemática. Los firmantes de la carta denuncian que «están repartidos de forma dispar sin relación con las ratios». El Gregorio Marañón es uno de los centros con mayor carga asistencial y solo trabajan en él 3 logopedas. Por su lado, el Pequeño Jesús cuenta con 8 y listas de espera de 5 meses para una simple valoración del lenguaje. Mientras, el Puerta del Hierro no tiene lista de espera con dos logopedas: «La mayor parte de pacientes asiste al servicio privado».

«Es rarísimo no precisar un logopeda durante tu vida»

La situación laboral de esta familia profesional tampoco es la más indónea. No se dispone de una bolsa única de empleo de logopedia para los centros del sistema público de salud madrileño, como sí sucede en la fisioterapia, la enfermería o la terapia ocupacional, pese a que se trata de una profesión declarada sanitaria: «Este mecanismo, previsto para la contratación temporal, evitaría que los logopedas tuviesen que pedir empleo centro por centro repitiendo trámites una y otra vez».

Por otra parte, jamás se han citado unas oposiciones de logopedia en la capital de España, por lo que Marta, con treinta y ocho años, puede decir que «jamás he tenido opción a plaza fija«. El noventa por ciento de la plantilla se halla en proceso de estabilización de empleo tras años en fraude de ley.

La necesidad de logopedas

Un diez por ciento de la población padece alguna nosología vocal, conforme estimaciones de la Sociedad De España de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello. Como recuerda Marta, «un logopeda trata desde un prematuro hasta un anciano con inconvenientes de fonación». Asimismo son determinantes en UCIs: «Si atiendiéramos solamente salir a un paciente entubado por un ictus, hay evidencia a nivel científico de que no precisaría sonda para comer por vía oral y, por ende, no pasaría a lista de espera».

Hoy día, el ratio de logopedas en la Comunidad de la capital de España se ubica en uno por cada ciento veintidos mil habitantes, al tiempo que CCOO al lado del Instituto Profesional de Logopedas demandan que se alcance uno por cada cuarenta y tres. La logopedia se transforma en clave para el mantenimiento de la calidad de vida y los trastornos de deglución derivados de enfermedades como el párkinson, Covid persistente, ictus, cardiopatías innatas y ciertos géneros de cáncer, ciertas enfermedades que han disparado la necesidad de contar con estos profesionales.