Indignación. Esa es la palabra que mejor define el estado anímico de Alicia, una enseñante de sesenta y dos años que trabaja en un instituto de Getafe y aún está sin vacunar frente al Covid-diecinueve. «Me citaron a fin de que fuera al Zendal el siete de marzo, cuando el protocolo establecía que AstraZeneca solo podía administrarse a menores de cincuenta y cinco». Frente a la posibilidad de que hubiese un fallo en su convocatoria, puesto que superaba la edad, se puso en contacto con el teléfono de información sobre el coronavirus habilitado por la Comunidad de la villa de Madrid, el novecientos ciento dos ciento doce. Allá le aconsejaron que asistiera a la cita para no perderla.

El día señalado, Alicia llegó al Centro de salud Enfermera Isabel Zendal donde, solamente equiparar los datos de su documento de identidad, le confirmaron sus sospechas. «Salí de allá con exactamente el mismo papel que salen todos tras vacunarse, si bien en el mío ponía que no se me podía vacunar».

Alicia dejó pasar el tiempo aguardando percibir otro SMS mientras que veía que a la mayor parte de sus compañeros del instituto les iban vacunando. «Ahora han comenzado a llamar a mayores de sesenta», afirma ilusionada en que le toque asimismo a ella. Si bien al curso escolar le queda poco más de un mes, en su trabajo tiene contacto directo con muchos pequeños y «todos y cada uno de los días corro peligros, por el hecho de que además de esto tengo enfermedades crónicas».

Tras Semana Santa se comenzó a intranquilizar, sobre todo al ver que vecinos suyos ya retirados eran inmunizados y proseguía a la espera. Decidió regresar a llamar con insistencia a la línea telefónica de información sobre el coronavirus, «mas es como chocar contra un muro. Todos y cada uno de los que me atienden me afirman que cursarán la incidencia y acá prosigo sin vacunar». Conque cuando escucha o bien lee en las noticias que los enseñantes ya están vacunados se enciende. «No, disculpa, soy enseñante y no estoy vacunada».

Hace un par de días presentó una reclamación en su hospital, en un último intento de alertar sobre su situación viendo que ya su ambiente está vacunado. Su hermana, de cincuenta y cuatro años, recibió el suero el día de ayer. Su marido y una de sus hijas, los dos asimismo enseñantes, ya han recibido la primera dosis. No obstante, su otra hija, de veintinueve años y maestra de música en El Chopo, asimismo está a la espera. «Y tampoco lo comprendo, pues tiene contacto próximo con sus pupilos, asimismo es enseñante». No lo considera de esta forma el Ministerio de Sanidad que no ha incluido al colectivo de profesores de música como prioritario en la Estrategia Nacional de Vacunación del Ministerio de Sanidad. «Nosotros citamos a los conjuntos que marca la Estrategia», apuntan desde la Consejería.

El caso de Alicia no es único. Tampoco es única la causa que motiva cada uno de ellos de estos ‘retrasos’. Fuentes de CCOO mencionan a múltiples escenarios. Puede darse el en el caso de que esas citas «se extravían pues se cita desde el Call Center de la Consejería, los centros de salud no citan, sino reciben los listados y los deben depurar allá». Eso supone, conforme el sindicato, que se hallan con todo género de circunstancias, «como fallecidos o bien personas que les han llamado por duplicado por el hecho de que estaban en otros listados». Se refieren, por poner un ejemplo, a gente de mutuas o bien de cooperadoras, «como los funcionarios, que tienen la opción de estar en Muface un año y por año siguiente regresar a la Seguridad Social y en ocasiones no se hace el cambio administrativo bien y se duplica».

Asimismo ocurre que los usuarios «no tienen configurados en sus móviles los SMS. En ocasiones repiten la cita mas si múltiples veces el contacto es errado lo dejan». Las anomalías que pueden surgir son numerosas «que en su mayor parte entonces deben solucionar, primordialmente desde Atención Primaria, por el hecho de que son los más próximos al usuario». Desde CCOO aseguran que todas y cada una de las reclamaciones que reiben los centros de salud son gestionadas como incidencias a fin de que se solucionen y quede perseverancia de que esos ciudadanos todavía no han sido contactados.

Desde la Consejería de Sanidad se recuerda que la semana próxima «proseguirán inoculando dosis de AstraZeneca a población general de sesenta a sesenta y siete años de edad en los puntos de vacunación masiva ordenados por el SUMMA ciento doce, el WiZink Center y el estadio Wanda Metropolitano». Además de esto, el Centro de salud público Enfermera Isabel Zendal proseguirá administrando dosis de Moderna a mutualistas y personas incluidas en los conjuntos prioritarios que, «debido a los consecutivos cambios de criterio en comparación con empleo de la vacuna de AstraZeneca, todavía no habían podido percibir ninguna dosis». Eso incluiría a enseñantes como Alicia, que prosigue aguardando sin despegarse de su teléfono.