El vacío legal en la villa de Madrid sobre el esparcimiento de cenizas de finados

El vacío legal en la villa de Madrid sobre el esparcimiento de cenizas de finados

El fallecimiento de Blanca Fernández Ochoa ha pellizcado el corazón de miles y miles de personas: todas y cada una aquellas que la vieron triunfar en los Olimpiadas de Invierno de Albertville en el año mil novecientos noventa y dos y asimismo muchos que, pese a ser de generaciones siguientes, siempre y en todo momento recordarán a la atleta como la primera medallista olímpica del esquí de España. Tras múltiples días desaparecida, su cadáver fue fue hallado en una zona montañosa próxima a Cercedilla y, por expreso deSeo de la familia, este fue calcinado. Su hermana Lola anunció que sus cenizas iban a ser desperdigadas por 7 Picos, la montaña preferida de la exesquiadora.

No obstante, ¿hasta qué punto es legal despedirse de un ser querido depositando sus cenizas donde se desee?

A nivel regional, la propias consejerías de Medio Entorno y de Sanidad de la Comunidad de la capital española niegan ser las encargadas de regular esta circunstancia. La primera corporación señala que las cenizas de un fallecido no forman un “residuo”, al tiempo que la segunda apunta no ser responsable debido a que su deposición no supone (en un primer instante) un peligro a la salud pública.

Las dos declaraciones se muestran contrarias a lo que el creador de la compañía de España Yatri, encargada de la organización de despedidas y de suministrar un final digno y legal a las cenizas de los fallecidos, ha indicado a Madridiario. Juan Antonio González, el creador de la citada empresa, apunta que hay una falta de “regulación” y de “normativa” y asegura que pese a que todo el planeta haga esta práctica, el esparcimiento de cenizas sí puede suponer un peligro medioambiental y en consecuencia acarrear una sanción pertinente. De esta manera, González insta a que debe hacerse de forma “legal”.

Balones fuera

Por otra parte, en un plano más específico, el Artículo cuarenta y uno del Decreto 124/1997, de nueve de octubre del Boletin Oficial de la Comunidad de la capital española, por el que se aprueba el Reglamento de Sanidad Mortuoria autonómico en lo referido al transporte de urnas de cenizas o bien su depósito siguiente, no va a estar sujeto a ninguna demanda sanitaria, si bien dicho depósito no se va a poder efectuar en las vías públicas. El interrogante, ante la carencia de especificación en la normativa citada es: ¿De qué manera posiblemente no se pueda efectuar en la vía pública y que ello suponga una sanción?.

Fuentes cercanas a las Consejerías de Sanidad y Medio Entorno aseguran ignorarlo. Desde la capital española Salud apuntan que cumplen con el decreto convocado «pues no se puede diseminar las cenizas en la vía pública», mas no entran en detalle. Nuevamente, el creador de la compañía Yatri matiza: «sí conoce que deben hacerse ciertos trámites y asimismo ha pedido a veces un permiso al Municipio pertinente del ayuntamiento para esto».

Absolutamente nadie sabe explicar qué se debe hacer ni quién se hace cargo de regularlo

la villa de Madrid Salud apela al Decreto y desde Medio Entorno «no saben nada». De esta manera, absolutamente nadie explica de qué forma acometer este género de trámites. Tampoco quíen se hace cargo de regularlo. La situación es compleja. Por una parte hay mucha desinformación en tanto que en el caso de apreciar iniciar con un trámite para diseminar las cenizas habría que charlar con el Municipio de la localidad y más adelante empezar con el proceso burocrático con Medio Entorno y Sanidad, si bien estos nieguen que los trámites existan. Conforme el creador de Yatri sí hay que solicitar una autorización a los Municipios, que se hacen cargo de trasladarle a los órganos eficientes dicha solicitud. ¿Quién tiene la razón?

Un supuesto protocolo

El vacío legal que el creador de Yatri demanda en la administración de estas situaciones halla su argumentación en un procedimiento determinado que su empresa prosigue en el momento en que un familiar decide diseminar las cenizas del fallecido en algún sitio singular, y que ni la Consejería de Sanidad, ni Medio Entorno ni tampoco el Municipio de la villa de Madrid señalan.

González apunta que, en primera instancia, se realiza la petición de un permiso municipal en el que se determina si la zona deseada para el esparcimiento presenta algún género de peligro medioambiental, pertenece a Parques Naturales, zonas habitables o bien de propiedad privada. Un procedimiento que deja claro que el depósito de cenizas solo puede efectuarse en zonas determinadas.

De este modo, de no contar con esta licencia municipal (o bien de hacerse de forma inapropiada), las sanciones por diseminar los restos mortales de una persona calcinada pueden ir de ochocientos hasta los siete mil euros, conforme narra el empresario. Son agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guarda Civil los que imponen dicha sanción, si bien asimismo podría hacerlo cualquier clase de autoridad pertinente que se halle en tal instante de servicio, como puede ser Policía Local, Municipal o bien Nacional.

Así, se aprecia la completa contradicción: mientras que por una parte se ha constatado que ningún órgano regional conoce qué corporación es la responsable de otorgar los permisos pertinentes, una compañía privada apunta todo lo opuesto. Las vicisitudes son tangibles. Existentes.

Qué hacer con los restos

El tradicional enterramiento, asimismo frecuente tras la incineración del fallecido, es una práctica poco a poco más en desuso por razones económicas en un largo plazo, espacio o bien simple deSeo. No obstante, el vacio que existe en el esparcimiento de las cenizas asimismo complica hacer este acto y, en consecuencia, tener que buscar opciones alternativas.

Aunque decenas y decenas de funerarias asisten a pasar el trago de la muerte de un familiar a cientos y cientos de madrileños en toda la Comunidad, hay asimismo otras empresas que van más allí. Este es el caso de la mentada empresa Yatri (entre otras muchas), que se hace cargo de respaldar y crear las despedidas más adaptadas para los fallecidos.

Una de las ideas que más llama la atención pasa por subirse a una aeronave pequeña para diseminar las cenizas desde el aire. Otra de las posibilidad es la realización de joyas, e inclusive diamantes, con las cenizas de una forma determinada a fin de que “recuerde lo menos posible” que se trata de restos mortales, mas al tiempo dejando tener cerca al familiar querido.

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