El Rey resalta el compromiso de las Fuerzas Armadas y la Guarda Civil «con España y la Constitución»

El Rey resalta el compromiso de las Fuerzas Armadas y la Guarda Civil "con España y la Constitución"

Este lunes se ha festejado la tradicional Pascua Militar en el Palacio Real, si bien es la primera vez que la festividad coincide con el discute de investidura, con lo que el Rey se ha encontrado con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aún en funciones. En su alegato, el monarca ha subrayado el compromiso de las Fuerzas Armadas y la Guarda Civil «con España y con la Constitución».

Si bien no estuvo presente, el rey Felipe VI fue el protagonista ‘indirecto’ de la bronca en el Congreso por la intervención de la portavoz de EH Bildu, Mercedes Aizpurua, que tachó de «déspota» el alegato del monarca el tres de octubre de dos mil diecisiete, un par de días tras el referendo catalán. Sin alusión alguna a lo ocurrido en el Congreso, el Rey ha protegido al Ejército y la Guarda Civil por su tarea de «interés nacional».

«Las Fuerzas Armadas y la Guarda Civil sois el día de hoy reflejo de una sociedad moderna, capaz y solidaria, que –además– sabe reconocer y dar las gracias siempre y en todo momento vuestro compromiso con el interés general de nuestra Nación», ha proclamado el Rey. El monarca ha reivindicado los treinta y uno años de misiones de las Fuerzas Armadas en el exterior como el ciento setenta y cinco aniversario de la Guarda Civil.

A​ este día de Reyes, de tanta tradición en España, la familia castrense une la histórica celebración de la Pascua Militar; que recuerda —como bien sabéis— lo decretado por el rey Carlos III para honrar la restauración de Menorca para España en mil setecientos ochenta y dos. Es una festividad, en consecuencia, emotiva y llena de valores, una data para rememorar y honrar; y asimismo para hacer cómputo del año que hemos dejado y asomarnos al nuevo que empezamos.

De este modo, al dirigir el día de hoy la palabra a todos y cada uno de los soldados, marinos, aviadores y guardas civiles de España —allá donde os halléis, en misión o bien en casa, en territorio nacional o bien lejos de él, y mediante los que acá les representáis—, os transmito con profundo aprecio y al lado de la Reina, nuestra felicitación para vosotros y vuestras familias; os queremos, del mismo modo, lo mejor para este año dos mil veinte.

En esta intervención ─como me agrada hacer todos los años y siempre y cuando tengo la ocasión de estar con vosotros─, no deseo dejar de expresaros mi más franco orgullo y reconocimiento por el impecable desempeño de vuestras responsabilidades y funciones, de vuestras misiones y cometidos. Gracias siempre y en toda circunstancia con lo que hacéis —y por de qué forma lo hacéis—, sirviendo en todo instante a vuestros compatriotas allí donde el deber lo requiera y España os necesite.

Agradezco mucho a la señora Ministra, su afable felicitación, como sus palabras sobre la actual situación del Ministerio de Defensa, en los Ejércitos y la Armada, y sobre los objetivos para el futuro.

Queridos compañeros,

Sabéis mejor que absolutamente nadie que asegurar la libertad y la seguridad de los españoles es una misión esencial para el desarrollo y bienestar de este país, y la realizáis de forma estricta y permanente, todos y cada uno de los días del año, a cualquier hora, en defensa del interés nacional. Eso es de esta forma tanto en las operaciones que desarrolláis modélicamente en el exterior como en la veloz y eficiente contestación ante situaciones tan bastante difíciles como las vividas por muchos ciudadanos en diferentes lugares de este país, debido a los graves incendios y también inundaciones sufridos a lo largo del año pasado.

Las Fuerzas Armadas y la Guarda Civil sois el día de hoy reflejo de una sociedad moderna, capaz y solidaria, que –además– sabe reconocer y dar las gracias siempre y en todo momento vuestro compromiso con el interés general de nuestra Nación. Un compromiso que probáis con vuestra profesionalidad, sentido del deber y del honor; que acreditáis con vuestra fidelidad y vuestra incesante y desprendida entrega al servicio del pueblo de España. Un compromiso, en resumen, con España y con nuestra Constitución.

Ya hace prácticamente un año, el pasado treinta de enero, tuve la satisfacción de viajar a Irak, en mi segunda visita como Rey a tropas españolas en el exterior:

Allá pude conocer la experiencia de nuestros compañeros desplegados en la ciudad de Bagdad y Besmayah. Verifiqué sobre el terreno la dificultad y la relevancia de la misión de aconsejar y entrenar a las fuerzas de seguridad iraquíes, como la genial preparación y entrega de nuestros soldados. Me alegró singularmente percibir de las autoridades locales el impacto positivo que produce su trabajo en la lucha contra el terrorismo y a favor de la paz y la estabilidad de la región; todavía con las inmensas contrariedades que prosigue sufriendo la zona tras décadas de inestabilidad y enfrentamientos armados.

Habéis recorrido un largo y bastante difícil camino, puesto que esta misión en Irak es una más de las ochenta y tres misiones en el exterior que, desde mil novecientos ochenta y nueve, las Fuerzas Armadas y la Guarda Civil han llevado a cabo en distintos y difíciles escenarios. Como un instrumento más de nuestra acción exterior y ejemplo eficiente de nuestra solidaridad cara otros países, os habéis enfrentado a graves situaciones provocadas por guerras, catástrofes naturales y crisis humanitarias, y como garantes de la seguridad y la estabilidad internacional, estáis desplegados allí donde sea preciso para disuadir, entrenar, observar y, si resulta necesario, contestar a cualquier amenaza.

El día de hoy, treinta y uno años tras nuestras primeras misiones en Angola (UNAVEM), Namibia (UNTAG) y América Central (ONUCA), y merced al esmero de los más de ciento setenta y siete mil militares que han participado desde ese momento, debemos resaltar con orgullo que durante estos años las Fuerzas Armadas y la Guarda Civil han llevado a cabo su tarea en el exterior con excelencia, con valor y muchas veces con heroísmo. Siempre y en todo momento probando una calidad humana y un respeto que han justo la confianza y el afecto de la población donde se han desplegado. Sois, por este motivo, un caso de dignidad y grandiosidad para la imagen y el prestigio de España.

Sin duda, todos somos siendo conscientes de los peligros y contrariedades que implica la carrera de las armas. La capacitación y el entrenamiento, imprescindibles para poder hacer nuestros cometidos, y el desarrollo de las operaciones, tanto en territorio nacional como fuera de nuestras fronteras, a veces, por desgracia, se cobra un alto y doloroso costo.

Con el recuerdo conmovido a nuestros compañeros de armas caídos en el cumplimiento del deber, deseo resaltar su entrega noble y desprendida a la defensa de España y al cumplimiento de los compromisos con nuestros aliados y la comunidad internacional; va a ser siempre y en toda circunstancia un caso y un estímulo para compañeros, para la familia militar y para todos y cada uno de los españoles. DeSeo trasladar, en especial el día de hoy, mi homenaje de cariño y gratitud a sus familias.

Queridos compañeros,

El pasado trece de mayo y al lado de la Reina, tuve la satisfacción de encabezar, en este Palacio Real, el acto conmemorativo del ciento setenta y cinco aniversario de la Guarda Civil. Un Cuerpo que nació bajo el reinado de Isabel II y que ha continuado desde ese momento, de forma infatigable, prestando un enorme servicio a la sociedad de España.

Deseo aprovechar esta ocasión para repetir mi reconocimiento y profundo agradecimiento al Instituto Armado y a los más de setenta y cinco hombres y mujeres que lo conforman en la actualidad, por su vocación, profesionalidad y dedicación; por su incesante y dura tarea a favor de la seguridad y bienestar de todos y cada uno de los españoles. Su fidelidad y compromiso con el Estado de derecho han sido y son un pilar esencial en el desarrollo de este país.

Asimismo en dos mil diecinueve hemos podido compartir así como nuestros aliados la celebración de los setenta años de la Organización del Tratado del Atlántico Norte como organización garante esencial de la seguridad occidental, de la paz y de la libertad. Los miembros de la Coalición, con los que compartimos una sólida base de valores democráticos y de respeto a los derechos humanos, contribuyen, sin duda, a la estabilidad y prosperidad de nuestros países y de su ambiente.

España ha señalado desde su integración a la Coalición como un asociado fiel y comprometido, tomando parte en los primordiales sacrificios de la organización en angosta cooperación con el resto de las veintinueve naciones que el día de hoy integran la Coalición y con aquellos con los que además de esto compartimos nuestro compromiso con una Europa de la Seguridad y la Defensa, que complemente y fortalezca nuestra vocación transatlántica.

Este país, al lado de sus asociados europeos, desea avanzar cara una Europa poco a poco más fuerte y unida que sea capaz de tomar resoluciones de forma eficaz en cuestiones relativas a su seguridad y defensa. España, como claro defensor de este camino, participa como mayor impositor de tropas en las seis misiones que la Unión Europea realiza en nuestros días en Europa, el Mediterráneo, África y el océano Índico. Además de esto, ha asumido de manera eficaz la responsabilidad del mando de la operación Atalanta en el mes de marzo del año pasado, que desde ese momento se ejercita desde el nuevo CG Multinacional de la Unión Europea ubicado en la BN de Rota, y que últimamente tuve la ocasión de conocer.

Hoy en día, cerca de tres.000 compañeros se hallan desplegados en 4 continentes, cumpliendo dieciseis misiones bajo bandera de la Unión Europea, en el marco de los compromisos con la Organización del Tratado del Atlántico Norte o bien contribuyendo de forma eficaz a los sacrificios de las NNUU. A todos deseo trasladarles mi profunda satisfacción por la genial tarea que efectúan, sin olvidar a sus familias que les apoyan y animan en su bastante difícil labor lejos del hogar.

Queridos compañeros,

Nos encaramos a un ambiente global de seguridad en incesante y veloz evolución, en el que la dificultad y la inseguridad son regla, no excepción; lo que implica nuevas amenazas y peligros para nuestra seguridad y plantea nuevos retos a la estabilidad internacional. Todo ello nos demanda un enorme esmero, que no aguarda y que nos prueba.

En este sentido, la necesidad de contar con de las capacidades convenientes –y de mantenerlas– para atender los campos tradicionales de actuación, y ser capaces de operar de forma eficaz en otros nuevos como el ultraterrestre y el ciberespacio, es uno de los desafíos más exigentes que tenemos ante nosotros.

Ello requerirá de la experiencia, la profesionalidad y la permanente capacidad de adaptación y liderazgo de nuestras Fuerzas Armadas, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y Servicios de Inteligencia. Todo ello acorde, como corresponde, con el nivel de ambición que defina el Gobierno y con el pertinente apoyo presupuestario.

Mas asimismo, debemos encarar dichos desafíos como nuevas ocasiones para el conjunto de la sociedad de España y sus instituciones, que favorezcan su compromiso con la Seguridad y Defensa mediante la cooperación y la proyección internacional, con un mayor impulso a la innovación y el desarrollo tecnológico y también industrial, y con un esmero progresivo de entendimiento y conocimiento en lo que llamamos Cultura de Defensa.

Para acabar mis palabras, deseo trasmitir el apoyo permanente de la Corona y de los españoles a vuestra tarea incesante y sacrificada de servicio a España y animaros a seguir cumpliendo vuestra noble misión con ilusión y determinación. La Reina se une a mí para repetiros nuestra más afable felicitación en esta Pascua Militar.

Y ahora, unidos en el espíritu de servicio y compromiso permanente con nuestra patria, y apoyados en los valores constitucionales y en los valores morales y civiles que manan de nuestras Reales Ordenanzas, os solicito que chilléis conmigo:

¡VIVA ESPAÑA!

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