La Asociación de Vecinos de Aluche administra un reparto bisemanal de comestibles que cubre las necesidades de setecientos familias. En las últimas 3 semanas se han enfrentado a un pico de demandantes que ha obligado a crear, por vez primera, una lista de espera. Recibieron en un mismo día diecinueve nuevas solicitudes. Imposible de englobar con unos recursos que escasean mientras que «los casos extremos, lejos de reducir, aumentan», expone Yolanda Juarros, miembro del colectivo vecinal.

Conforme narra, las donaciones a la despensa solidaria «se han reducido de una forma pasmante». Sobreviven, apunta, merced a las aportaciones de los primeros meses de la pandemia. El dueño del local que ocupan les conmutó el pago del alquiler por un año, mas desde mayo van a deber abonar la mitad del importe. «A ver de donde sacamos ese dinero en efectivo», se pregunta Juarros. Con todo, se sienten agraciados por correr más suerte que el EVA de Arganzuela o bien la Casa de Chamberí, 2 espacios vecinales a los que el Consistorio ha retirado la sede.

La AVA demanda que el Municipio «ignora por completo la necesidad que ha llamado a todos y cada uno de los distritos de la villa de Madrid» derivada de la crisis sanitaria y estima que no ha reforzado lo bastante los Servicios Sociales, a pesar de los trescientos cincuenta y dos efectivos incorporados en dos mil veinte y la previsión de sumar trescientos trece más durante dos mil veintiuno. «La gente llama y llama, mas absolutamente nadie les responde y, cuando lo hacen, a muchos los mandan a nosotros, si bien no oficialmente», cuenta Juarros. Responsabiliza al Consistorio de promover que los voluntarios «hagan el trabajo que no desean retribuir» y apenas conoce a algún perceptor de la Tarjeta Familias.

El Partido Socialista Obrero Español califica la Tarjeta Familias de «descalabro»

El Conjunto Municipal Socialista asimismo ha detectado la «lentitud» con la que avanza la entrega de esta ayuda, como que las redes vecinales «cada vez tienen más inconvenientes para hallar donantes», señala la edil Emilia Martínez. Conocedora de la situación, resalta que las despensas solidarias «todavía juegan un papel fundamental» para mitigar las colas del apetito que brotaron al comienzo de la pandemia y se han cronificado.

«Las Tarjetas Familias se concibieron como un instrumento frecuente y, hasta la data, son totalmente inusuales«, afea la concejal. La política socialista cifra en veinticinco y setecientos cincuenta y cuatro las ayudas económicas en metálico entregadas por el Gobierno municipal de septiembre a enero mientras que las tarjetas ‘monedero’ adjudicadas apenas superaban el millar. «Hoy, esta medida es un descalabro por el hecho de que su administración no es nada diligente, está muy burocratizada, los demandantes aguardan meses y no se han puesto mecanismos concretos para gestionarlas», apunta.

La edil plantea que una de las razones por las cuales se amontonan los retrasos es que los «trabajadores adheridos al Plan Temporal de Empleo para gestionar las tarjetas han estado haciendo labores generales de atención social distrital». Además de esto, piensa que no se ha tratado el inconveniente con la «emergencia» que requiere.

Los Pactos de la Villa acreditaron la puesta en marcha de esta herramienta que se lanzó en el mes de septiembre, si bien las primeras unidades no se distribuyeron hasta mediados de noviembre. Basándonos en los datos oficiales que maneja el Partido Socialista, entre ese mes y diciembre se activaron mil ciento cuatro. Esto se tradujo en un desembolso de trescientos cuarenta y mil cuatrocientos sesenta euros, un uno con siete por ciento de los veinte millones presupuestados de forma inicial para esta prestación social. «Esto es una cantidad mínima», apunta Martínez.

La activación de las tarjetas despega

Sin embargo, el proceso de concesión de las Tarjetas Familias ha despegado en el primer trimestre de dos mil veintiuno. En el periodo comprendido entre el 1 de enero y el quince de marzo se han entregado un total de mil ciento noventa y dos. Fuentes del área de Familias, Igualdad y Bienestar Social hacen hincapié en que además de esto «se está estrechando sensiblemente la diferencia entre gestionadas y entregadas».

Desde el departamento que dirige Pepe Aniorte mantienen que las tarjetas «van reemplazando de forma progresiva a las cestas de nutrición» que asignaba el Ejecutivo local a los hogares ya antes de incorporar esta nueva fórmula y que todavía entrega al lado de asignaciones en metálico. De esta manera, entre enero y marzo se han gestionado cuatro mil trescientos setenta y siete tarjetas en frente de cuatro mil trescientos ochenta y seis cestas, lo que confirma la tendencia.

El propósito estimado de lograr las veintisiete.000 familias adjudicatarias de este soporte queda todavía lejísimos. No obstante, el equipo dirigido por Aniorte asegura que «la velocidad en la entrega de las tarjetas se está acelerando». A lo largo del mes en curso han activado quinientos cuarenta y uno unidades y, una vez trascurrido el periodo de adaptación a la administración de esta ayuda, «ahora aguardamos estar en torno a las seiscientos entregadas cada quince días».

Mientras que este ritmo se afianza, las despensas solidarias seguirán ejercitando como ‘salvavidas’ en los distritos. En Lavapiés, por servirnos de un ejemplo, la Asociación Valiente Bangla no ha cesado en su reparto de alimentos y atiende a doscientos treinta y nueve familias. Una cantidad nada equiparable a las ochocientos a las que recurrieron a ellos a lo largo de los primeros meses de la pandemia si bien todavía significativa.

Este domingo, coincidiendo con el aniversario de su banco de comestibles, trasladarán su tarea al Palacio de Cibeles, donde a las diez horas protagonizarán una concentración de «ollas vacías». Su pretensión es visibilizar que «desde hace un año las redes vecinales nutrimos a las familias que no hallan cita en Servicios Sociales, no tienen ingresos y no saben qué pasará con ellas».

Pasos cara la desburocratización

En los últimos meses, el área de Familias, Igualdad y Bienestar Social ha avanzado en su objetivo de desburocratizar la adjudicación de las ayudas. Este es el eje esencial sobre el que pivota la reforma de la Ordenanza de Posibilidades Económicas, que logró luz verde en la Comisión del ramo esta martes y cuya aprobación terminante se votará en el Pleno del treinta de marzo.

El Partido Socialista Obrero Español ha apoyado el nuevo texto y encomia que aporte continuidad en el tiempo a las ayudas, cuya concesión ya no vencerá por defecto el treinta y uno de diciembre. Asimismo festeja que la fiscalización de los gastos con las Tarjetas Familias se limite a revisar una muestra azarosa de los justificantes y no su totalidad. Además de esto, la nueva normativa recoge un sistema prepago «realmente bien concebido», conforme Emilia Martínez, a fin de que las familias puedan ingresar primero el dinero y después justificar el gasto.

Sin embargo, la edil precisa que los cambios introducidos son ad hoc para «afianzar» la Tarjeta Familias y no implican «entrar a la cuestión de fondo de la demora de la tramitación» que afecta al resto de las posibilidades públicas. Conforme traslada, el Municipio les comunicó que aguardaría a la entrada en vigor de la actualizada Ley de Servicios Sociales en la que trabajaba la Comunidad de la capital española para, a posteriori, amoldar la Ordenanza basándonos en este documento.

No obstante, las elecciones han alterado el escenario. Ante «el probable retraso» que padecerá el impulso a la ley, los socialistas se proponen presionar a fin de que la Ordenanza local se revise próximamente independientemente de si la Consejería de Políticas Sociales actualiza la normativa o bien no.