El año dos mil siete se inauguró con gran influencia un nuevo parque en el centro de Madrid: la dalieda de la ciudad de San Francisco. Se trataba de la restauración de un solar descuidado al lado de la basílica de la ciudad de San Francisco el Grande, sobre el conocido como Parque de la Cornisa. La apertura de este espacio verde dejó, además de esto, habilitar un nuevo balcón desde el que estimar una enorme vista panorámica de la capital de España. La dalias, flores que originalmente dieron el nombre al parque, no consiguieron adaptarse para ser exclusivas así que en dos mil dieciseis se reemplazaron por rosales, que son más resistentes y tienen mayor floración. Se lo conoce asimismo como el jardín de la ciudad de San Francisco. Al lado de la balconada se instaló un conjunto escultórico conocido como El sueño de San Isidro, que efectuó en mil novecientos cincuenta y dos el artista Santiago Costa para, en un inicio, ponerlo en la rotonda de San Vicente. Al parque se puede acceder por las calles Bailén y del Rosario.

15 años tras esta apertura, el parque presenta una humillación galopante. Los macizos de rosales se sostienen, aproximadamente, en buen estado mas el conjunto está descuidado y, en ciertos rincones, lleno de suciedad y desperdicios de todo género. Los macetones de madera en los que se plantaron ciertas especies arbóreas están completamente vandalizados por los grafiteros. Lo mismo ocurre con los muros en el tope de la ciudad de San Francisco el Grande, con restos de las primitivas arquerías. El encintado granítico de los parterres está del mismo modo lleno de pintadas. Parte de la barandilla que resguarda el mirador ha sido derruida y continúa en tierra, con el consecuente riesgo de caídas. Hasta los grafiteros han actuado en el conjunto escultórico, por el momento con discreción mas, si no se suprimen, van a ir en incremento con total seguridad. Hasta hay plantada una tienda de campaña al lado de la barandilla.

Lograr más y mejores zonas verdes fue una de las reclamaciones continuadas de los vecinos de este distrito. Ya se consiguió que se abandonase el proyecto del obispado de edificar múltiples edificios sobre el terreno del parque de la Cornisa.

Una vez logrado el parque de la vieja dalieda, su conservación semeja que es casi nula y deja de ser un espacio agradable para el paSeo y reposo de los vecinos. Situación que se repite en el mirador de las Vistillas, con grave deterioro del conjunto monumental dedicado a Ramón Gómez de la Serna.