El cierre del simbólico Hotel de El Paular en dos mil catorce sumió al Val del Lozoya en una depresión económica que se saldó con una pérdida del veinte por ciento de la población de la región. 7 años después, el Municipio de Rascafría ha ordenado la recepción de la primera propuesta firme para reabrir la construcción. De materializarse, el proyecto impulsaría la atracción de turismo internacional y multiplicaría la oferta de trabajo en la Sierra Norte.

El conjunto ARG.Gestion8 sostuvo una asamblea con representantes del Consistorio rascafriense el pasado dieciocho de marzo. Su consejero encargado, Andrés de Lucas, presentó entonces una ‘carta de intenciones’ que recogía el proyecto para la administración del establecimiento. Sin embargo, la titularidad del inmueble corresponde al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y es esta corporación quien debe estudiar el documento y gestionar la hipotética cesión.

Ángel García, primer teniente de regidor de Rascafría y concejal de Cultura, aclara a Madridiario que el Municipio solo ejercita como «link» entre la compañía y el Gobierno, pues no ostentan «autoridad en lo más mínimo para negociar». En cualquier caso, han organizado y acompañado en sus visitas al ayuntamiento a la compañía interesada en explotar el hotel. La primera de ellas se remonta a otoño de dos mil diecinueve, data en la que manifestaron su interés en la operación, mas la pandemia paralizó las conversaciones.

Ahora, el proyecto se ha reactivado coincidiendo con el ‘boom’ del turismo rural en la zona. Conforme el Consistorio, ARG.Gestion8 fomenta una inversión sustentable para transformar El Paular en un complejo turístico VIP a nivel europeo. Como precisa García, no se trataría de un hotel al empleo, sino más bien uno de 5 estrellas que fortalecería un turismo de calidad y ‘alto standing’. «Procuraban una zona cultural bonita, que sirva como retiro a los clientes del servicio, y escogen Rascafría pues estamos en un ambiente único en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama», expone el edil.

Una reforma inevitable de diez millones de euros

El Hotel se sitúa en un rincón singular, situado en el Real Monasterio de Santa María de El Paular, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en mil ochocientos setenta y seis. No obstante, actualmente presenta un estado de «total abandono», a pesar de que el Ministerio de Cultura confió a la compañía pública Tragsa su mantenimiento. «Tenía un jardín increíble y ahora hay árboles caídos, las ventanas están prácticamente rotas y da lástima verlo todo sin cuidar», expone Ángel García. En el interior, vacío absoluto. El moblaje salió a subasta tras su clausura.

Por este motivo, la edificación requiere una profunda rehabilitación cuyo costo ascendería a diez millones de euros. El Consistorio de Rascafría apunta que la compañía ha mostrado su predisposición a aceptar una parte de este desembolso. La clave estaría en que el Ejecutivo nacional incluya las obras en los Fondos Europeos de Restauración «puesto que cumple con todas y cada una de las reglas de sostenibilidad y apoyo al ambiente rural». En dos mil catorce, los 2 concursos para la explotación del inmueble quedaron desiertos por el freno que suponía una inversión de esta magnitud.

ARG.Gestion8 baraja incorporar instalaciones que dejen incluir a Rascafría en la Red de Circuitos de Polo y que acoja campeonatos internacionales de este deporte. Desde el Centro de Innovación Turística Villa San Roque, entidad que promociona los recursos turísticos de la Sierra Norte, valoran en extremo que «un hotel de estas peculiaridades captará clientes del servicio extranjeros que ahora no somos capaces de atraer». Su organizadora, Elena Rubio, asimismo resalta las salas de juntas del hotel «posicionará al destino frente al segmento del turismo de acontecimientos».

Además de esto, Rubio hace hincapié en que la puesta en marcha del hotel «producirá riqueza» en la Sierra Norte, cuya economía «se resintió bastante» con el cese de su actividad. En esta línea, el primer teniente de regidor de Rascafría asevera que la reapertura revivirá al que fue «el motor económico del Val» creando un mínimo de cuarenta trabajos directos. Cuando estaba operativo, en El Paular trabajaban hasta treinta y tres familias y a su alrededor se tejió una red empresarial: desde suministro de comestibles o bien lavanderías, hasta buses o bien empresas de decoración para bodas. Todo ello sin mentar el beneficio que reportaban los visitantes a los comercios, hostelería y negocios de ocio de la zona.

Hotel de El Paular ya antes de su cierre en dos mil catorce. (Foto: Municipio de Rascafría)

Dar un futuro a los jóvenes

No obstante, para Ángel García este proyecto trasciende a todo esto.«Es un tema sentimental, de cambio de actitud, por el hecho de que el Val se murió cuando el Hotel cerró», mantiene. De esta manera, ve en este proyecto una ocasión para «dar un futuro a nuestros jóvenes». Ya antes, narra, «el sueño de los chavales era trabajar en El Paular». Si la propuesta recibida fructifica, van a poder aun formarse en el Hotel de El Paular.

El conjunto interesado ha planteado instituir una Escuela Taller Internacional de Hostelería en las propias instalaciones del hotel. «Acá no tenemos sencillez de acceso a la capacitación por lejanía y sería esencial», señala el concejal de Cultura. Conforme comenta, la Comunidad de la villa de Madrid ya les habría trasladado que «están prestos a asistir implantando los ciclos».

Por el momento, se ha logrado «lo más bastante difícil»: lograr un inversor. Ahora resta aguardar que el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo esté receptivo. El Municipio de Rascafría ha constatado el visto bueno del Ministerio de Cultura, de quien depende el conjunto museístico asociado al monasterio. «Deseamos que el Gobierno nos escuche, por el hecho de que si bien somos un lugar pequeño esto acarrearía la repoblación», apunta García.

En los últimos tiempos, se estudió la posibilidad de transformar El Paular en un parador nacional, mas la idea no cuajó. Las reiteradas elecciones y cambios del Ejecutivo «han complicado la comunicación entre administraciones», mas en el Municipio de Rascafría confían: «Pensamos que habiendo un inversor el proyecto saldrá adelante».