El coronavirus provoca el colapso en los despachos de abogados y asesores laborales

Desde que se decretó el Estado de Alarma en nuestro país para prevenir la expansión del coronavirus, los despachos de abogados y asesores laborales se han visto desbordados frente a los trámites de los ERTEs realizados por las empresas, prestaciones de paro, ceses de actividad de autónomos, y demás.

El pasado sábado 14 de marzo se decretó en España el Estado de Alarma como medida de prevención del coronavirus, lo que obligaba a todos los negocios que no fueran esenciales a cesar su actividad hasta que se pudiera volver a la normalidad.

Desde ese mismo momento una gran cantidad de empresas comenzaron a realizar Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTEs) como medida para aliviar sus economías ante la crisis sanitaria y económica en que nos encontrábamos, lo que significaba que millones de trabajadores en nuestro país se iban al paro de forma temporal.

Por otro lado, otros miles de autónomos cesaron su actividad, ya que no podían seguir ofreciendo sus servicios durante el Estado de Alarma.

Todo esto provocó una avalancha de trámites en los despachos de abogados y asesores laborales en nuestro país, que no paraban de recibir peticiones por parte de empresas, empleados y trabajadores autónomos para que les ayudarán a regular su situación.

Ante esta situación, la figura del especialista laboral se ha convertido en una de las más demandadas durante los últimos días, con el objetivo de recibir asesoramiento profesional y especializado sobre las circunstancias laborales de cada persona afectada por el Coronavirus, que por otro lado son muy diferentes entre una persona y otra.

En un primer momento fueron las empresas las que más demandaron los servicios de especialistas laborales, principalmente para conocer de qué forma podían solicitar un ERTE y cómo tenían que afrontarlo.

Y pocos días después fueron los empleados afectados por un ERTE y los autónomos los que solicitaron estos servicios, principalmente para saber cómo podrían recibir las prestaciones correspondientes y ayudas por parte del Estado, que a día de hoy superan los 4,5 millones entre empleados despedidos temporalmente y trabajadores autónomos.

Esto ha provocado un tremendo caos entre los abogados y asesores laboralistas, principalmente porque la mayoría de despachos han estado teletrabajando, lo que ha retrasado enormemente todas las gestiones y trámites, hasta el punto de no dar abasto, mientras la inquietud de las personas afectadas por el Coronavirus no cesa.

El colapso también ha llegado a los juzgados

Los despachos de abogados y asesores laborales no son los únicos que están desbordados, puesto que el colapso también ha llegado a los juzgados de nuestro país, debido a la tremenda demanda de ERTEs, despidos improcedentes, actuaciones irregulares, etcétera. Una situación que obligará a los graduados sociales a intervenir.

De hecho, los expertos aseguran que el papel del graduado social, especializado en el área jurídica–laboral, que está ligado al ámbito jurídico y capacitado para intervenir en procesos judiciales de derecho laboral, también va a ser fundamental.

Ante esta situación, el Ministerio de Justicia ya ha informado que está valorando la creación de un plan de actuación específico para tratar todos los asuntos relacionados con el ámbito contencioso–administrativo y las órdenes jurisdiccionales, así como con los juzgados de lo Mercantil.

El objetivo de dicho plan sería minimizar los perjuicios que van a sufrir los ciudadanos afectados por el Coronavirus, debido al parón judicial que hemos vivido a lo largo de todo el Estado de Alarma.

Por otro lado, también se están centrando todos los esfuerzos en la búsqueda de medidas para tratar de agilizar los procedimientos que desembocarán de la crisis sanitaria y económica en la que nos encontramos, debido a las diferentes medidas que se han adoptado para tratar de prevenir el contagio y combatir la pandemia, como los ERTEs, EREs, concursos de empresas, ceses de actividad de autónomos, desahucios, sanciones y un largo etcétera.

En definitiva, parece que se avecinan tiempos difíciles, y todos deberemos poner nuestro granito de arena para ayudar a que todo salga lo mejor posible.

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