El cielo de la villa de Madrid asimismo se puede ver en Barna

El cielo de la villa de Madrid asimismo se puede ver en Barna

“Hacer madrileñismo”. A eso se dedica la Casa de la capital española en Barna desde su fundación a principios de los años cincuenta. Un conjunto de madrileños residentes en la Urbe Condal, frecuentes en las tertulias del Bar Sanlúcar –situado al final de las Ramblas-, empezaron a “rumiar” la idea de hallar un lugar en el que sentirse más cerca del cielo de la villa de Madrid, si bien solo fuera a base de cocidos y algún chotis.

De esta manera fue como Andrés Villanueva, Antonio Olmos, Fernando Pastrana, Ángel Maeso, Fernando López y Julián Santana se unieron en la busca de posibilidades para crear un sitio que representase su patria muchacha, exactamente la misma en la que absolutamente nadie se siente inmigrante y que está marcada por la afabilidad, el entusiasmo y, por qué razón no, la chulería.

No tardaron mucho en dar con nuevos fundadores -José Alba, José Camún, Antonio Ontoria, Antonio Parrondo, Julio Álvaro, Manuel González, Juan Millán y Fernando Valera-, y en el tercer mes del año de mil novecientos cincuenta y dos festejaron un acto oficial en el barcelonés Teatro Calderón (clausurado y destruido en mil novecientos sesenta y siete) con más de quinientos de personas en el que crearon la Asociación Casa de la capital española en Barna.

Un edificio señorial

Ubicada en un magnífico palacio en el Carrer d’Ausiàs Marc -en pleno distrito del Eixample-, la construcción es uno de los múltiples ejemplos del simbólico modernismo catalán de finales del siglo XIX y principios del siglo veinte, un arte que se aprecia solamente ver el estampado floral que especifica la parte central de la testera.

Desde fuera, en un primer piso -exactamente el mismo que el día de hoy ocupa la Casa de la capital de España y que en su instante estaba destinado a ser residencia de las familias más pudientes- se aprecia un gran balcón de piedra al que uno puede asomarse desde 2 grandes ventanales acabados en cornisas detalladas con exactamente el mismo material.

Las alturas superiores -las pensadas en la antigüedad para ser hogar de vecinos con recursos más limitados- muestran miradores más pequeños con barandillas metálicas llenas de inspiraciones naturales modernistas, en combinación con imperiales columnas corintias adosadas. Por su parte, estas acaban en arcos que dan paso a la última una parte del edificio, más angosta y simple, mas del mismo modo bonita.

Al acceder a su interior, se pueden ver las puertas que en su día eran entradas para carruajes, exactamente las mismas que llevan hasta un patio de caballerizas encabezado por una pasmante escalinata de mármol. De ella se despliega en lo alto un pequeño banderín colorado en el que se anuncia la llegada del visitante al hogar condal del Oso y el Madroño.

Sus peldaños, estrechos y de baja altura, conducen a la planta primordial, a la Casa de la capital española, que tal como cuenta a Madridiario el actual presidente de la corporación, Florencio García Cuenca, “huele a historia, a tradición, a cultura y de vez en cuando a cocido madrileño”.

Los cuatrocientos veinte metros que ocupa están divididos en múltiples estancias distribuidas en torno a un largo corredor. Resaltan el salón primordial -con un pequeño escenario en el que se festejan actos, tertulias y conciertos-, la sala de exposiciones y del piano y la biblioteca, exactamente la misma que sirve como sala de reuniones y en la que pueden verse las fotografías de los catorce presidentes de la asociación y un cuadro con los asociados de honor.

El moblaje que decora el sitio es tradicional y, a veces, sobrio. Alfombras, espéculos, sillas y mesas de estilo art decó llenan todas y cada una de las estancias de este sitio, en el que no falta una pianola para tocar chotis. Mas lo que más puede verse son cuadros: pinturas, imágenes y dibujos que hacen viajar al visitante hasta la Puerta del Sol, el Arco de Cuchilleros o bien la Plaza de las Ventas, sitios que llenan el ánima de todos los que llevan a la capital de España en el corazón.

Un sitio para convivir

Pese a que esta corporación fue a lo largo de muchos años la única casa de la capital de España en el planeta, en nuestros días urbes con renombre como Miami, La Habana o bien Urbe de México disfrutan asimismo de un rincón de la capital de España para beneficio de todos los que deseen sentirse un tanto más cerca de casa. Por el hecho de que la capital de España siempre y en toda circunstancia va a ser la casa de todos.

“El pueblo de la capital española no tiene un carácter emigrante, más bien, está habituado a percibir en su seno a todos los que llegan provenientes de otros lugares”, explica en su página el organismo. De este modo, la Casa de la capital española tiene asociados no solo de origen madrileño, sino más bien asimismo uruguayo, francés, aragonés, andaluz o bien catalán, entre otras muchas procedencias. En verdad, García Cuenca comenta que “a día de el día de hoy contamos con más asociados catalanes que madrileños”.

También, uno de los galardones que da la corporación, el Trofeo Mariblanca, está destinado anualmente al reconocimiento de una persona de origen catalán que sea distinguida en la Comunidad de la capital española. “El listado es envidiable”, afirma el presidente tras contar personalidades como Montserrat Caballé, Josep Carreras, Sergi Arola, José Manuel Lara o bien el último reconocido, Joan Matabosch.

“Es una casa simbólica en Barcelona”, asegura su presidente, que repite que el fin de esta morada es que se transforme “en la casa de todo el mundo” y se erija como un sitio en el que “convivir”. Señal de ello es su testera, en la que ondea “una gran bandera de España, una señera y una bandera de la Comunidad de la capital española, todas y cada una regaladas por figuras simbólicas de cada comunidad”, remarca el presidente.

En estos tiempos, en los que la relación entre Cataluña y España se presenta cuanto menos difícil, este pequeño espacio trata de pasar inadvertido en las contiendas políticas y sociales. Por esta razón, no solamente se festejan las festividades más chulapas –como San Isidro, la Virgen de la Almudena o bien Santa María de la Cabeza-, asimismo hay agenda para las catalanas, entre ellas la Diada.

Solo alguna anecdótica pegatina de carácter político independentista en la testera y una manifestación antitaurina a lo largo de una tertulia con el escritor taurino Carlos Abella (Barna, mil novecientos cuarenta y siete), han ensombrecido el devenir de esta corporación. “En Barna hay una alta dosis de cordura” entre los ciudadanos, lo que deja que “afortunadamente se pueda convivir” perfectamente en la urbe entre unos y otros.

Instantes difíciles

Pese a que por la Casa de la villa de Madrid ha pasado “lo mejor de la sociedad catalana, madrileña y española”, la corporación subsiste a base de una “economía de guerra” ante la carencia de subvenciones y ayudas por la parte de los órganos de Gobierno de la capital española, como por un embargo ejecutado por el Consistorio de Ada Colau el año pasado.

La financiación procede en su mayor parte de las cuotas de asociados y del dinero colectado en las actividades que copan la agenda de la corporación. Entre ellas la degustación de cocido madrileño el primer sábado de cada mes, o bien la tradicional celebración de las conocidas fiestas madrileñas en la terraza del palacio –de más de seiscientos metros-, siempre y en toda circunstancia con productos de la tierra.

A esta colecta se aúna una pequeña ayuda del Municipio de Barna, de en torno a mil quinientos euros, más otros tantos procedentes del distrito. “Desde la capital española no llega nada”, asegura el presidente, que lamenta que ni tan siquiera se cuente con la ayuda “moral” de los organismos madrileños. “Tenemos una historia para alardear, y deseamos continuar haciéndolo”, clama.

No obstante, el ‘gato’ confirma que con “trabajo, cariño y unidad” todo se puede lograr, y esa es la máxima que prosigue y el resto de su equipo para proseguir sosteniendo este pequeño rincón de la capital en Barna, ese pequeño agujero por el que ver el cielo de la villa de Madrid.

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