Por MDO/E.P.

La Policía Municipal de la capital española interpuso el año pasado un total de cuarenta y cuatro y ochocientos doce multas por tomar alcohol en parques y vías públicas, en frente de las cuarenta y uno y ochocientos cuarenta y nueve de dos mil veinte o bien las treinta y nueve y setecientos diecinueve del prepandémico dos mil diecinueve, esto es, un trece por ciento más que hace un par de años.

Del total, mil ciento cincuenta y cinco se interpusieron a menores, muchos de ellos entre catorce y dieciseis años. Solo son el dos con seis por ciento de las demandas totales mas es un porcentaje que va subiendo año a año y que en dos mil veinte representaba el dos con tres por ciento, conforme datos de la estadística de este Cuerpo Policial.

Las multas por botellón fueron parcialmente escasas en invierno, con un mínimo de novecientos multas en el mes de enero, mas subieron en extremo en el mes de mayo, con la llegada del buen tiempo y el fin del estado de alarma, cuando alcanzaron las cuatro mil setecientos noventa.

En el primer mes del verano llegaron hasta las cuatro mil trescientos noventa y tres y en el mes de julio las cuatro mil setecientos setenta y cinco. Con las vacaciones cayeron en el mes de agosto hasta las tres mil ochocientos cuarenta y cuatro, para lograr el pico en el mes de septiembre, con cinco mil quinientos sesenta y nueve demandas y en el mes de octubre, con seis mil ciento ochenta y siete, coincidiendo con la vuelta al instituto y a las universidades de forma presencial. En esa temporada se festejaron macroquedadas alcohólicas en el Parque del Oeste y Urbe Universitaria, ciertos de ellos terminaron con latrocinios y intervención policial por altercados.

Para hacernos una idea de la explosión de botellones tras la caída del último estado de alarma, siguiendo las estadísticas del Cuerpo Local, entre mayo y noviembre del año pasado los agentes registraron treinta y tres y setecientos veintiuno propuestas de sanción por consumo de alcohol en la calle, setecientos veintinueve de ellos menores, en frente de las veinticuatro y ciento cuarenta y tres del mismo en exactamente el mismo periodo del prepandémico dos mil diecinueve, un cuarenta por ciento más.

El Municipio de la capital de España debió activar un refuerzo de agentes para supervisar este fenómeno, desplegando patrullas y caballería en esa zona a lo largo de muchos fines de semana. Ya con la llegada del mal tiempo, en el mes de noviembre bajó la estadística hasta las cuatro mil ciento sesenta y tres multas y diciembre hasta las dos mil doscientos cuarenta sanciones por ingerir alcohol en la vía pública.

«El botellón es un fenómeno que se da en todas y cada una de las urbes mas vamos a combatir contra ellos denodadamente por todas y cada una de las consecuencias que conlleva, por los comas etílicos de menores que hemos visto y asimismo por las molestias por ruidos y suciedad a los vecinos. El ocio y disfrute está realmente bien mas debemos convivir en una urbe tan extensa como la villa de Madrid y en esto trabajará con la Policía Municipal», señaló hace algunos días a este respecto la concejal encargada de Seguridad y Urgencias de la villa de Madrid, Inmaculada Sanz.

Cuadros etílicos en menores

El incremento de multas a menores de edad tomando en la calle y parques de la capital española pasea con relación a la presencia poco a poco más usuales de cuadros etílicos graves en chicos con menos de doce años. Entre mediados de octubre y enero la Policía Municipal ha remitido a la Fiscalía de Menores veinta esta clase de casos, han indicado fuentes municipales.

El Municipio de la capital española tomó a inicios de octubre la resolución de mandar estos informes a la Fiscalía frente al incremento de casos de ingesta de bebidas alcohólicas por la parte de adolescentes en botellones, con la meta de «saber precisamente qué ha sucedido» y «responsabilizar a los progenitores». Anteriormente al envío, los informes pasan por la Comisión de Tutela del Menor de la Comunidad de la villa de Madrid.

Entonces, los Agentes Tutores de la Policía Municipal se incorporaron a los operativos que despliega el Cuerpo cada fin de semana en los parques, plazas y calles de la urbe para abordar el consumo de alcohol en vía pública en menores.

En esos casos, tras ser atendidos sanitariamente por el Samur, comienzan expedientes de protección para su remisión a la Fiscalía, aparte de informar a los progenitores o bien tutores de los menores. Estos agentes además de esto solicitan más efectivos, de ser preciso, a la Unidad de Atención y Protección de la Mujer, el Menor y el Mayor.

Entre las tareas frecuentes de este género de Agentes Tutores se hallan la vigilancia de los centros escolares y las actividades con las comunidades educativas y las familias (violencia intra y extraescolar, hablas, procesos de mediación, actuaciones con drogas, etcétera), mas asimismo actuar en los diferentes espacios y contextos en los que se mueven los menores, asimismo las vías y parques públicos, los lugares de ocio, el medioambiente urbano y las nuevas tecnologías, con la meta único de fomentar el con respecto a los derechos de la niñez.

En dos mil veintiuno, los Agentes Tutores instruyeron el año pasado quinientos treinta expedientes y sostuvieron mil seiscientos cincuenta y cuatro contactos con centros escolares; en frente de los trescientos setenta y cuatro expedientes y dos mil treinta y cinco contactos de dos mil veinte.

Inspecciones a locales

En dos mil veintiuno la Policía Municipal de la villa de Madrid efectuó un total de diecinueve y setecientos treinta y seis inspecciones y actuaciones a locales en locales de espectáculos públicos y actividades de ocio, cinco mil menos que en dos mil veinte (veinticuatro y setecientos treinta y cuatro), conforme las estadísticas libres.

Los agentes locales practicaron treinta y seis y seiscientos noventa y cinco demandas a estos establecimientos por diferentes irregularidades, en frente de los treinta y ocho y dos de dos mil veinte, pese a que ese año todos estos locales estuvieron cerrados múltiples meses a lo largo del estado de alarma.

Los meses con más inspecciones fueron marzo (dos mil cuatrocientos setenta y uno), octubre (dos mil trescientos sesenta y nueve) y abril (dos mil doscientos noventa y cinco), y los que menos los meses de agosto (setecientos ochenta y dos), julio (mil trescientos treinta y tres) y enero (ochocientos treinta y uno), que se corresponden con los meses de más y menos demandas.