La llegada de la época veraniega, como el periodo navideño o bien cualquier otro que incluya festividades, son instantes en general aguardados e inclusive ansiados por cualquier trabajador. No obstante, desde la llegada de las nuevas tecnologías y métodos de comunicación digital, las vacaciones se transforman para muchos en un instante de contradicción.

La desconexión total de las labores y del campo del trabajo precisa de un ejercicio por la parte de las dos partes: del propio ambiente laboral y asimismo de exactamente los mismos empleados. La sociedad, con los avances en tecnología y las nuevas modalidades laborales, se ha habituado a la idea de que con un solo ‘clic’ -se halle uno donde se halle, solo con conexión a Internet y cobertura- puede acceder a su puesto o bien solventar sus labores.

Mas aunque esta es una enorme ventaja, la incapacidad para administrar apropiadamente los tiempos plantea un inconveniente. Las conexiones con el campo laboral en periodo de vacaciones o bien de reposo, aun si se trata de instantes ocasionales, pueden acarrear el desarrollo de problemas médicos mental y física.

Por ese motivo, la desconexión digital se halla regulada por la legislación de España -en el artículo ochenta y ocho de la Ley Orgánica 3/2018, de cinco de diciembre, y en el artículo dieciocho de la Ley 10/2021, de nueve de julio, de trabajo a distancia-, contemplando el derecho de los trabajadores a no responder cualquier clase de comunicación de trabajo fuera de su horario laboral, vacaciones o bien días de asueto.

No obstante, y en parte debido a la potenciación del trabajo a distancia a causa de la crisis sanitaria del coronavirus entre las compañías, la frontera entre los instantes profesionales y los personales se ha diluido. De este modo, con la llegada del verano los sindicatos han incidido en rememorar a trabajadores y empresarios la relevancia del derecho a la desconexión digital.

La “posibilidad de conectividad incesante hace bastante difícil la desconexión de los trabajadores, complicando la restauración tanto física como mental puesto que se genera una prolongación de la jornada de trabajo y la interrupción de los descansos”, apuntan desde Unión General de Trabajadores la villa de Madrid. “La posibilidad de conectividad permanente no debe ir aparejada a la disponibilidad permanente por la parte de los trabajadores y trabajadoras”, recuerdan desde el sindicato.

«La interrupción del tiempo de reposo desgasta la salud mental»

También, desde Unión General de Trabajadores hacen hincapié en que “el incremento de la carga de trabajo y la interrupción del tiempo de reposo, desgastan la salud mental de muchos trabajadores”. Como un ejemplo, el sindicato mienta que “la primera causa de muerte por accidente laboral son los infartos y derrames cerebrales, nosologías relacionadas con la existencia de peligros psicosociales en los ambientes de trabajo”.

En este sentido, Unión General de Trabajadores narra que “86 trabajadores y trabajadoras han fallecido por esta razón hasta el mes de mayo de dos mil veintiuno y doscientos veintiocho a lo largo del año 2020”, y para pelear contra esto, explican que “las empresas deben asegurar esta desconexión digital a lo largo de los tiempos de reposo de los trabajadores y trabajadoras, incluyendo las vacaciones de verano, limitando el empleo de las comunicaciones empresariales mediante medios tecnológicos”.

Y como procedimiento para su cumplimiento, afirman, las compañías deben realizar “una política interna, anterior audiencia de los representantes legales de los trabajadores, en la que se definan las modalidades de ejercicio del derecho a la desconexión como las acciones de capacitación y de sensibilización del personal sobre un empleo razonable de las herramientas tecnológicas que evite el peligro de fatiga informática”. Además de esto, por medio de los convenios o bien pactos colectivos es posible establecer los medios y formas para asegurar el derecho a esta desconexión.

Mas además de esto, es esencial resaltar “la obligatoriedad empresarial de efectuar la evaluación de peligros y la planificación de la actividad precautoria del trabajo a distancia”, recuerdan desde el sindicato, desde el que asimismo instan a que se tengan presente “los tiempos de disponibilidad y la garantía de los descansos y desconexiones a lo largo de la jornada”. Mas de nada vale que la compañía establezca (y cumpla, sobre todo) la legislación si los propios empleados ceden a la presión de conocer en todo instante la situación de sus labores.

Aprender a desconectar

Isabel Aranda, sicóloga experta en el área del trabajo y miembro del Instituto Oficial de Sicólogos de la villa de Madrid, explica a Madridiario que en los últimos tiempos “se está advirtiendo un aumento esencial en las consultas de sicología de personas que están desarrollando cuadros deseoso depresivos por cuestiones relacionadas con la no desconexión”.

A este respecto, señalado 2 factores: “Por un lado nos hallamos que hay empresas que están venga a expedir mensajes, a llamar o bien a intentar conectar continuamente con sus trabajadores, mas por otra parte vemos que las personas están desarrollando conductas, por llamarlas de alguna forma, ‘adictivas'». En este punto, Aranda explica que numerosos trabajadores sienten la necesidad de “estar informados continuamente de qué está pasando” y no son capaces de desconectar.

«Se está advirtiendo un aumento de cuadros deseoso depresivos»

“En estas ocasiones no es la compañía la que no deja esa desconexión, sino más bien el propio trabajador que no sabe administrarla. Hallamos acá pensamientos del tipo ‘no me salgo del conjunto a ver si no me enteraré de algo, a ver si pasará algo y en el momento en que me entere ya no puedo hacer nada’, por servirnos de un ejemplo, y se crea de esta manera una doble ansiedad”, afirma.

“En este punto ya no es solo la ansiedad que produce el incesante y continuado flujo de información que recibe el trabajador, el no desconectar, sino más bien el no parar en ningún instante para sostener ese nivel de conocimiento constante”, explica a este diario la sicóloga del trabajo. De este modo, la cuestión de la desconexión y los problemas médicos que producen, incide, deben abordarse desde las 2 vertientes: la de la compañía que no facilita la desconexión y la del trabajador que no la acepta.

Hace algo más de un siglo, afirma Aranda, que en el planeta de la Sicología se sabe que “las personas tenemos ritmos de concentración y de desconexión fisiológica”, los que dejan que el cerebro se pare y, de alguna forma, se “recargue”. No obstante, afirma la profesional, “cuando no se desconecta, cuando no se deja al cerebro esos parones, este órgano se gasta de forma extra. Las frecuencias de actividad cerebral mantenidas en el tiempo lo que terminan provocando son cuadros de ansiedad”, razona.

Lo sano, apunta Aranda, es “conjuntar los tiempos de ondas diferentes. Tiempos de concentración y de actividad y tiempos de relajación, de desconexión. Si no lo haces, creas en tu cerebro una incesante sensación de alarma, de riesgo, pues requieres de forma continuada el saber qué ocurre, qué ha ocurrido, creas la falta sensación de que pasa algo”. Y como consecuencia: “se da un desbordamiento sensible propio de una situación de alarma continuada, que no es sino más bien un desgaste”, explica.

Consecuencia de ello, y de la ansiedad que esto provoca, se dan cuadros de insomnio, nerviosismo, falta de concentración, irritabilidad… con todo cuanto físicamente acarrea. “Y ahora, el interrogante del millón: ¿De qué manera lo eludimos?”, afirma Aranda a este periódico. “No hay más antídoto que recortar, que parar, que saber hacerlo”, asegura la sicóloga, que explica que para empezar a hacerlo hay que ser conscientes y trabajar en la “gestión del tiempo, cumplir los llamados tiempos abiertos y los tiempos cerrados”.

«Es cuestión de desconectarse de todo género de notificaciones»

Se debe identificar que en el día tras día hay “tiempos abiertos, para estar conectado, y tiempos cerrados, para no estarlo” y acompañar esta identificación con hábitos que asistan a las personas a cumplirlos. “El ademán de darle la vuelta al móvil, por servirnos de un ejemplo. Es algo sencillísimo mas imprescindible. Cuando estás en un tiempo cerrado, en un instante de desconexión, hay que parar de mirar el móvil y de revisar continuamente si tenemos o bien no mensajes, e mails, WhatsApps o bien cualquier otra notificación”, afirma.

En ese sentido, además de esto, la sicóloga hace hincapié en que “no es cuestión solo de eludir llamadas, es cuestión de desconectarse de todo género de notificaciones, incluidas redes sociales. “Hay que hacerlo, esto no es nuevo, mas hay que hacerlo”, repite Aranda, que insta a corregir “los hábitos perjudiciales que nos hacen mecanizar determinadas cosas, como mirar el móvil cuando no estamos aguardando nada, como un acto inconsciente”, afirma.

“Se trata de planear, de conocer y establecer por adelantado en el cada día qué cosas debemos hacer y exactamente en qué instantes. Crear pausas activas cada ciertos minutos a fin de que nuestro cerebro desconecte y se repare”, afirma Aranda. Levantarse y caminar, tomar agua, estirarse o bien mirar alén de las pantallas, son ejercicios básicos y precisos para hacer en el día tras día y de forma periódica durante la jornada de trabajo para “recargar” las pilas.

Podemos estar con perfección media hora sin mirar el móvil, con el teléfono boca abajo, no pasa nada”, sentencia Aranda.

Recomendaciones para el trabajo a distancia

La situación de aislamiento derivada del Covid-diecinueve ha provocado que numerosos trabajadores españoles comenzasen a teletrabajar, un procedimiento de trabajo que muchas veces ha diluido las barreras entre lo laboral y lo no laboral. Por ese motivo, el Instituto Oficial de Sicología de la capital de España publicó un documento con recomendaciones para los trabajadores que insta a cumplir una serie de factores para eludir cuadros de agobio y ansiedad, entre otras muchas cosas.

Desde su Sección de Sicología del Trabajo, Organizaciones y Recursos Humanos, el Instituto Oficial de Sicólogos de la capital española apuntan la relevancia de “prepararse para el teletrabajo”, o sea, establecer una serie de rutinas asociadas con el trabajo a distancia que dejen “separar el tiempo de trabajo de otras actividades” para dar con “un ritmo mientras que de otra manera podemos vivir en plano y desorientarnos provisionalmente, algo que puede afectar nuestro ánimo y nuestro rendimiento”.

«Cada veinticinco o bien cincuenta y cinco minutos nuestro cerebro precisa un reposo»

También, recuerdan que “cada veinticinco o bien cincuenta y cinco minutos nuestro cerebro precisa un reposo con lo que aprovechémoslo para relajar activamente unos minutos la psique, la vista y el cuerpo” y que las personas “no rendimos de forma uniforme a lo largo de todo el tiempo”. En este sentido, apuntan que “nuestra atención, concentración y ejecución cambian como rachas, conforme un conjunto de ritmos cíclicos que explican nuestra diferencia de desempeño conforme la hora del día y el día de la semana” y narran que “la experiencia del tiempo es un fenómeno subjetivo que cuando carece de marcadores externos, como una alarma o bien un horario específico, nos puede llevar a la desorientación y el desánimo”.

De esta manera, apuntan que con “la técnica de tiempo abierto y tiempo cerrado se mejora la concentración y la eficacia y se aplica no solo a trabajo, asimismo se aplica a la revisión del correo y los WhatsApp. Con el trabajo a distancia se puede lograr un mejor equilibrio entre todas y cada una de las áreas de la vida y las circunstancias vitales, con lo que en el momento de determinar los tiempos, ten presente asimismo las áreas personal y familiar, lo que te dejará ganar coherencia personal y más satisfacción con lo que haces. Establece tiempos de trabajo y de no trabajo”, afirman.