Lanzar un cohete que logre el récord de altitud de España; ese es la meta por el que trabajan desde la asociación STAR (Student Team for Aerospace and Rocketry) treinta pupilos de la Universidad Carlos III de la villa de Madrid. Hoy en día la mejor marca la ostenta la Universidad Politécnica de Cataluña y está en mil novecientos treinta metros; desean elevarlo hasta los cuatro mil.

El conjunto de trabajo está formado por estudiantes de Ingeniería Aeroespacial, Mecánica, Electrónica, Industrial, Telecomunicaciones y de Energía que llevan trabajando desde el curso dos mil dieciocho-diecinueve en el diseño, desarrollo y fabricación de cohetes reutilizables, con la meta de fomentar las ciencias espaciales y aeronáuticas.

“Estamos trabajando en la creación del Astrea-C, un vehículo supersónico desarrollado al noventa por ciento por nosotros, en tanto que todas y cada una de las piezas están desarrolladas por STAR excepto el motor”, comenta Marco Martín, estudiante de ingeniería mecánica y tesorero de la asociación. Para esto trabajan y cooperan con empresas que les facilitan los materiales o bien la maquinaria requerida para la fabricación de las piezas y el ensamblaje del cohete, mas el coronavirus ha alterado por completo el rumbo de sus planes. “Teníamos el apoyo de un montón de empresas que, por la pandemia, han mandado a sus trabajadores a un ERTE. Ciertas nos patrocinaban, otras nos daban sus servicios, como por poner un ejemplo la fabricación de la tobera con una impresora 3D, y otras nos las dejaban a un coste muy reducido”, cuenta Martín.

Peculiaridades y dimensiones del Astrea-C

La elección de tales materiales es de máxima importancia, puesto que cualquier giro que realice el cohete puede causar su rotura. Por servirnos de un ejemplo, la enorme mayoría del fuselaje se hace con fibra de carbono, y están desarrollando una antena hecha con láminas de grafeno metidas en las capas de fibra de carbono que servirá a fin de que, a lo largo del lanzamiento, el cohete pueda trasmitir los datos al centro de mando. En lo que se refiere a sus dimensiones, el cohete va a medir 2 metros y va a pesar unos diez kilogramos.

El Astrea-C es un vehículo supersónico desarrollado al noventa por ciento por nosotros

Mas tras la pérdida de patrocinadores y viendo que con los dos mil euros que la universidad da a cada asociación del centro de forma anual no tenían suficiente para realizar el proyecto pensaron en un plan b; la autofinanciación. STAR lanzó un crowdfunding con la meta de colectar doce euros, una cantidad por medio de la que podrían lograr los materiales y la maquinaria precisa finalmente el proyecto en los plazos previstos. El lanzamiento del cohete, que estaba previsto para julio, deberá aguardar a los meses de octubre o bien noviembre.

Además de esto, con el confinamiento, las asambleas que efectuaban de forma semanal en un espacio de la universidad pasaron a ser de forma telemática. “En los meses en los que hemos estado recluídos hemos aprovechado, sobre todo, en avanzar en el trabajo de diseño y de investigación del cohete, que era la parte que podíamos ir adelantando”. El próximo paso es la fabricación, que empezó hace un par de semanas y que están realizando en espacios en empresas que han buscado mismos, puesto que la universidad está cerrada. Los estudiantes aguardan que, merced a la colecta de fondos, pueda despegar su objetivo.

De la asociación resalta la velocidad con la que han sido capaz de despegar puesto que, a pesar de que se formó en dos mil dieciocho con la participación de 7 miembros, ya el curso pasado desarrollaron su primer cohete; el Rattlesnake, un vehículo de uno con cinco metros que diseñaron y fabricaron con la intención de familiarizarse con el proceso de diseño, software y manufacturación. Tras 2 lanzamientos triunfantes decidieron llevar el proyecto al siguiente nivel, sirviendo este como el punto de inicio desde el como crear el Astrea-C con la máxima de que estuviese desarrollado por ellos en su máxima totalidad.

Llama la atención la organización interna con la que trabaja el conjunto de ingenieros en tanto que, si bien cuentan con la ayuda de los profesores, son los que planean y regulan todo el trabajo: «contamos con el conocimiento de los profesores y tenemos con ellos una relación simbiótica, en tanto que pueden ver una aplicación directa de lo que enseñan en sus clases en la propia universidad, algo que ninguna universidad de España efectúa a este nivel”, apunta Marco.

Para y por los estudiantes

El equipo del Student Team for Aerospace and Rocketry está dividido en los departamentos de propulsión, fuselaje, simulación, software, aviónica, marketing, integración y logística. Para ser parte del equipo priman la motivación y las ganas de trabajar ya antes que el expediente académico, aparte del conocimiento de las nociones básicas del tema que tratarás. “Puedes tener un expediente fantástico y no ser proactivo, de ahí que lo que más tenemos en consideración son las ganas de aportar al equipo y la motivación”, comentan desde STAR.

Se trata de una iniciativa hecha para y por los estudiantes, donde el trabajo en grupo y el intercambio de conocimiento entre los diferentes departamentos es esencial.

Las plazas se abren a principio de curso y, tras rellenar un formulario on-line, se efectúa una criba de los preseleccionados y, después, se les efectúa una entrevista en el que se efectúan tanto preguntas sobre su trayectoria como del departamento en el que trabajarán.