Aprende a defenderte del herpes labial

Los datos oficiales sostienen que dos tercios de la población mundial está contagiada del virus del herpes labial, o lo que es lo mismo, algo más de 3.700 millones de personas menores de 50 años están infectadas. Estamos ante una enfermedad potencialmente contagiosa que se transmite principalmente por el contacto físico. Se trata de un virus que no tiene cura aunque, afortunadamente, no es peligroso.

Cómo saber si padecemos herpes

El herpes bucal suele aparecer, principalmente, en la zona próxima que rodea la boca, normalmente en los labios, y en menor medida en las fosas nasales, las mejillas, la barbilla o en las manos. Una vez el paciente es infectado por primera vez y sufre los efectos del virus, volverá a aparecer en la misma zona o muy próxima a donde padeció la enfermedad, la última vez.

Los síntomas del herpes labial son diversos y moderadamente visibles y molestos. En un primer lugar, el paciente experimenta un pequeño hormigueo, escozor o picor que va en aumento con el paso de las horas y los días hasta convertirse en una, comúnmente llamada, calentura. Poco a poco esa calentura va creciendo e hinchándose, produciendo erosiones y llagas cerca de la boca, con un aumento considerable de temperatura en la zona afectada.

En segundo lugar, cuando el virus se desarrolla con el paso de los días, es frecuente que el paciente experimente dolor de cabeza y cansancio, acarreando a menudo, un cuadro febril.

El herpes no tiene cura

El herpes, normalmente, cesa con una cura natural. En un periodo comprendido entre los tres y los siete días suele superarse totalmente la enfermedad. El uso de antivirales para esta enfermedad no es común, a no ser que el paciente sufra una severa enfermedad que impida a su sistema inmunológico actuar con normalidad frente a una amenaza, como por ejemplo, ocurre con los pacientes que sufren del VIH. 

En estos casos, sí se recurre a los antivirales para combatir el herpes labial, pero por lo común, el virus no suele ser agresivo y se supera con gran facilidad. Como mucho se recurren a tratamientos naturales que ayudan a frenar su acción.

Tratamientos para el herpes labial

Como hemos indicado anteriormente, la enfermedad no tiene cura, pero sí tratamiento. El tratamiento labio infectado por el virus del herpes ha mejorado mucho en los últimos cincuenta años. Un sinfín de productos comerciales y remedios caseros han salido a la palestra con tal de minimizar los efectos, pero la gran mayoría con poca eficacia comprobada. 

La lisina, un aminoácido con capacidad antioxidante con propiedades que permiten la reconstrucción de tejidos, heridas y masa muscular, es lo único que hoy por hoy se puede afirmar con rotundidad que es el tratamiento más eficaz para el herpes labial.

Dejando a un lado los tratamientos, el hecho de reducir el estrés de nuestra vida cotidiana disminuye las apariciones de erosiones bucales. El estrés desestabiliza nuestro sistema inmunológico y hace que nuestras defensas se debiliten, permitiendo así de nuevo, un brote de herpes labial.

Esta enfermedad también podemos tratarla mediante plantas medicinales gracias a sus propiedades antivirales, como la famosa aloe vera, el tomillo o la camellia sinensis, que impide que el virus actúe. Por otro lado, tenemos también medicamentos antivíricos como puedan ser los antibióticos, o los medicamentos por vía tópica, como puedan ser el Docosanol o el Tomantadine.

Remedios caseros

Si eres de los que busca soluciones rápidas y efectivas para evitar el molesto herpes labial, también existen remedios caseros que se pueden hacer perfectamente en casa con un par de ingredientes comunes y baratos que seguro que tienes.

Es sabido que la sal tiene propiedades cicatrizantes. Simplemente vierte una cucharada de sal en un vaso con agua tibia, y luego, con un algodón humedecido por ese agua con sal, comprime la zona afectada durante un minuto. Con esto conseguiremos cicatrizar la herida.

Otro remedio, que mucho tiene que ver con el anterior, es poner pasta dental junto con sal y restregar suavemente con el dedo por la zona donde se encuentre la llaga. Dejamos que actúe durante 20 minutos y notaremos una agradable mejoría.

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