José Luis Martínez-Almeida es de nuevo regidor a tiempo completo. Año y medio una vez que Pablo Casado le confiase la portavocía nacional del PP, el regidor ha comunicado este martes su renuncia a este cargo orgánico de acuerdo mutuo con su superior coincidiendo con un instante «en especial frágil para el Municipio de la villa de Madrid». El máximo líder municipal no se identifica en la figura de primer edil ausente que la oposición lleva meses afeándole por su duplicidad de puestos, mas sí reconoce la «necesidad de centrarse de forma exclusiva» en el Consistorio capitalino.

De esta forma se lo trasladó al presidente del Partido Popular «a la vuelta del verano». Desde ese momento, ha explicado, se ha sucedido «alguna charla» entre los dos, abriéndose una etapa de reflexión sobre la conveniencia de desamparar su condición de portavoz. No ha detallado en qué momento tomaron, al alimón, conforme ha remarcado, la resolución terminante, mas el detonante es de más conocido: el último capítulo de la guerra interna de los ‘populares’ ha provocado una crisis institucional en el Municipio por su posible vinculación con la trama de espionaje orquestada por Génova contra Isabel Díaz Ayuso.

Como advirtió el día de ayer su asociada Begoña Villacís, convergían «intereses contrapuestos» y, frente a las críticas, Almeida se ha decantado por dedicarse a jornada total a sus obligaciones con la urbe. «Los madrileños deben percibir que mi compromiso con ellos está muy sobre el PP», ha subrayado el regidor, que ha ahondado en que la fuerza política a la que representa «prueba» al tiempo que «las instituciones están sobre el partido».

(HABRÁ AMPLIACIÓN)